Línea Caliente/Edgar Hernández*

* El problema no es el papá del atarantado ¡Es Nahle!

Atanasio lo único que hizo fue destapar la caja de pandora y poner al descubierto lo que todo mundo sabe, el fracaso de Morena en Veracruz y su destrucción.
Todo por culpa de Rocío Nahle.
Todo por el dejar que su arrogancia gobernara, por permitir con sus abusos y ambiciones de poder que Morena entrara en un estado de inanición.
La división interna, el pleito con Huerta y el millón de votos perdidos en la última contienda electoral son el resultado de su pésima gestión.
El problema es Rocío Nahle por haber permitido la injerencia de su esposo, José Luis Peña en la imposición y venta de alcaldías, el dejar que Esteban Ramírez Zepeta mostrara lo que es, un inútil, arrogante y pillo.
Es por minimizar y apartar al Partido del Trabajo.
Craso error romper con Dante y dejar a un lado el diálogo con Movimiento Ciudadano que por las buenas ayuda, pero por las malas muestra lo que es, la segunda fuerza política de Veracruz y el resto del país.
La del problema es Nahle al no permitir que el viejo morenato -el que dio vida a López Obrador en Veracruz con dos millones de votos en 2018 empujándolo a la Presidencia de México y convirtiendo a ese Movimiento, quesque de Regeneración Nacional, en la tercera fuerza electoral del país- continuara.
Fue por apartar y descalificar al atarantado Cuitláhuac García, pésimo para gobernar, pero gran aliado en la operación electoral.
Y sí, es por ser zacatecana, por sus malos modos, por no conocer Veracruz y por sus transas y mentiras.
El mundo se le vino encima a la gobernadora porque el millón de votos que perdió en la pasada renovación municipal y legislativa golpeó a toda la 4T.
También por su mal genio y ese flotar, minimizar, despreciar al pueblo, así como calificar de carroñeros a sus críticos que un día sí y el otro también la madrean.
Atanasio solo dijo, en ese balbuceo típico de familia, lo que en Morena y todo Veracruz creen, que Nahle no sabe gobernar.
No hizo más que hacer polvo a Nahle con tres palabras:
“¡Fue un error haberla elegido!”.
El viejo lobo de mar no sacudió a Veracruz, sacudió al país entero.
Corrió el maquillaje de la realidad en torno a la oriunda de Zacatecas, puso al descubierto la malquerencia que le tiene no solo su partido, sino todo un pueblo, “un Veracruz que no conoce”.
El antiguo líder de la izquierda, que dejó hijos regados por todas partes, entre ellos al atarantado Cuitláhuac García, también mostró la esencia de su coraje al exigir que sean ORFIS o la Auditoría Superior de la Federación las que muestren las cuentas de la gestión anterior.
Pero ¿cómo sería posible eso si Nahle está toda encorajinada con José Manuel del Río Virgen, quien tiene en las manos las sábanas de los más de 9 mil millones desviados en el sexenio del anterior gobierno vía subejercicios y corruptelas?
¿Cómo si esta malencarada dama está peleada con Monreal y el mismísimo diablo sin calzones de Adán Augusto?
Para tener la lengua larga hay que tener la cola corta y creo que Nahle no la tiene tras su paso por Dos Bocas y la gestación del Huachicoleo Fiscal.
Mal en Nahle desde su arranque haber tomado distancia con el Verde y pensar que los enanos nunca iban a crecer, ni que la mujer barbuda se iba a volver lampiña.
Y ahí, nomás para no dejar, queda para el anecdotario cómo el septuagenario Atanasio García Durán resquebraja a Nahle con un puñado de balbuceos.
Al acusarla su “falta de visión para impulsar el desarrollo”, muestra a un gobierno de escenografía. El sostener que la mandataria desconoce la realidad de Veracruz es decirle en su cara que conduce un mal gobierno y el atajar “el discurso oficial que dice que no se redujo la deuda… pues que lo demuestre” pone al descubierto reglas de la política no escritas.
De alto peligro se convierte esa advertencia, esa sentencia política de que, si el gobierno actual de Nahle no rectifica su conducción, el movimiento llegará debilitado y fragmentado a las próximas elecciones.
Las elecciones son el próximo año y “Ya se empieza a ver un malestar ciudadano.
Lo que ocurrió en las elecciones municipales pasadas no fue más que un termómetro. No sabemos cómo nos vaya a ir en 2027”, sentenció el viejito caliente.
Todo en el marco de un deseo generalizado de que se haga realidad la Revocación del Mandato y Nahle se regrese a Zacatecas o al menos regrese lo que se llevó.
Por lo pronto, Manuel Huerta ya está con la escopeta puesta para entrar al relevo el año próximo y en 2030 ya asoman Pepe Yunes, Carbonell o Del Río, todos por MC.
Mientras Nahle solo se atreve a responder “¡Ni idea, Padre Santo!”.
¡Ay nanita!
Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo