Articulista invitado/Edmundo Yeladaqui

LA VERSIÓN DE ZENYAZEN SE EMPIEZA CAER DE QUE NO ES SUYO EL YATE, ESCOLTA DE ZENYAZEN ENTRE LAS VICTIMAS DE LA EXPLOSIÓN DEL YATE.

EL YATE DEL “BIENESTAR”… Y LAS EXPLICACIONES QUE HACEN AGUA

Lo que comenzó como una explosión en un lujoso yate en el Estero terminó convertido en una tragicomedia política digna de serie de streaming: escoltas, prestanombres, fiestas privadas, funcionarios VIP, versiones contradictorias y un diputado de Morena queriendo pasar de pasajero incómodo a héroe acuático nacional.

Porque según la versión oficialísima del diputado federal Zenyazen Escobar García, él simplemente “iba pasando” en moto acuática con su hija cuando de pronto escuchó la explosión y decidió lanzarse al rescate de cuatro mujeres lesionadas. Una coincidencia tan perfecta que ni Hollywood se la compra sin reescritura de guion.

La pregunta no es si ayudó o no ayudó. La verdadera pregunta es:
¿Qué hacía el coordinador de diputados federales de Morena disfrutando el fin de semana en zonas exclusivas, rodeado de escoltas y lujos acuáticos, mientras el discurso oficial sigue hablando de austeridad republicana?

Porque el detalle incómodo es que uno de los hombres que aparece auxiliando a las mujeres sería presuntamente uno de sus escoltas oficiales. Sí, esos elementos pagados con recursos públicos para “proteger” funcionarios… no para andar en fiestas náuticas privadas.

Y mientras el yate ardía, también comenzaron a incendiarse las versiones. Primero que no era suyo. Luego que había que investigar porque “explotó de la nada”. Después que la Marina debía tener el registro. Luego que “ese yate lo rentaban”. Demasiado conocimiento para alguien que supuestamente solo pasaba por ahí dando la vuelta familiar.

La cereza del pastel es que el yate presuntamente estaría ligado a Omar López, señalado desde hace tiempo como operador financiero y constructor cercano al grupo político de Zenyazen. El mismo nombre que aparece constantemente alrededor de contratos, propiedades y negocios que crecieron al ritmo del poder morenista en Veracruz.

Y mientras tanto, las familias de las lesionadas terminan pidiendo apoyo económico para cirugías y gastos médicos. Entonces surge otra pregunta venenosa:
¿Dónde quedó el “respaldo” del seguro del lujoso yate?
¿Dónde quedó el humanismo de los discursos?
¿O el espectáculo mediático solo alcanzó para los videos en vivo y las entrevistas improvisadas desde el hospital?

Lo verdaderamente insultante es el contraste brutal entre el discurso y la realidad. Morena llegó prometiendo acabar con los excesos de la clase política… y terminó fabricando una nueva élite de funcionarios rodeados de ranchos, caballos, mansiones, escoltas y ahora hasta yates incendiados.

Hace apenas unos años, el hoy poderoso operador político era conocido por sus espectáculos como “Tarzán”. Hoy el personaje evolucionó: ya no baja de lianas… ahora navega entre escándalos, prestanombres y explicaciones que hacen más agua que el propio yate consumido por las llamas.

Y mientras el pueblo batalla con inflación, inseguridad y hospitales sin medicinas, la nueva aristocracia de la “transformación” parece vivir entre fiestas privadas, residencias en manglares y embarcaciones millonarias.

La verdadera explosión no fue la del yate.
Fue la del cinismo político.