*Veracruz: Ya es tiempo de resultados*
Ya transcurrieron diecisiete meses del gobierno de Rocío Nahle García y la opinión pública comienza a exigir resultados, porque las promesas, como suele ocurrir, se quedaron en la campaña.
La política mexicana tiene una regla no escrita: los primeros cien días generan esperanza; el primer año concede margen; después de un año y cinco meses, sólo importan los resultados… ese es, exactamente, el punto en el que hoy se encuentra Veracruz.
La llamada “Tía Chío”, como le dicen con afecto algunos de sus simpatizantes, llegó al poder con tres activos de enorme valor político: una victoria electoral contundente, el respaldo absoluto de Claudia Sheinbaum Pardo y una expectativa ampliamente compartida: que cualquier relevo sería más eficaz que el gris y desdibujado Cuitláhuac García Jiménez.
Sin embargo, en la percepción pública comienza a instalarse una sensación incómoda: la ausencia de obras emblemáticas visibles, de cambios estructurales y de resultados tangibles que transformen la vida cotidiana de los veracruzanos, no olvidemos que, en política, cuando las expectativas no encuentran evidencia, se convierten en duda.
La curva de aprendizaje ya se agotó, es razonable conceder tiempo para integrar equipos, ordenar finanzas, depurar inercias y alinear prioridades, pero a estas alturas, ese argumento dejó de ser una explicación y comenzó a parecer un pretexto, el tiempo del escrutinio ya comenzó y ese juicio suele ser mucho más severo que cualquier discurso oficial.
El Gobierno de Veracruz, ha anunciado proyectos de gran escala: el puente Boca del Río–Alvarado, el puente Coatzacoalcos III, la ampliación del World Trade Center, el C5 para Coatzacoalcos y un Plan Hídrico con inversiones superiores a los 12 mil millones de pesos, todo esto sin duda, es una gran bolsa de recursos que habrían de generar derrama durante su aplicación… con ello, nos queda claro que, existe una cartera de proyectos, pero términos políticos, todavía no existe una percepción extendida de transformación; el ciudadano no evalúa expedientes técnicos ni presentaciones en PowerPoint, evalúa lo que ve y lo que vive.
Obras que alteran su rutina y le hacen pensar que el sacrificio vale la pena. Calles intervenidas, maquinaria trabajando, puentes levantándose, infraestructura que incomoda hoy, pero promete dignidad mañana.
Evalúa también si puede enviar a sus hijos a la escuela con tranquilidad, si puede conducir por carretera sin temor, o si puede mantener abierto su pequeño negocio sin pagar “cuota” al crimen organizado… eso es gobernar y todavía no logra instalarse con claridad en la percepción colectiva.
La gobernadora ha reiterado una frase que se ha convertido en eje de su discurso: “No hay pacto con nadie; nuestro compromiso es con la sociedad”.
El gobierno ha desplegado operativos con la Guardia Nacional, la Secretaría de la Defensa Nacional y la Secretaría de Marina; ha fortalecido controles de confianza, graduado nuevos policías y construido infraestructura de seguridad y sí, todo eso es institucionalmente correcto, pero en política, la percepción pesa más que la planeación y esa percepción sigue marcada por extorsión, cobro de piso, inseguridad carretera, violencia focalizada y una persistente desconfianza institucional.
La seguridad no se mide por el número de patrullas, conferencias o boletines, se mide por la tranquilidad con la que una familia sale de casa, mientras esa sensación no cambie, el costo político seguirá acumulándose silenciosamente.
En otra perspectiva, otro síntoma de alerta es el reacomodo interno de Morena, veamos; en Veracruz ya son visibles los movimientos de posicionamiento territorial, las alianzas regionales y la construcción de liderazgos que buscan influir en la renovación del Congreso local y federal en 2027, por experiencia, sabemos que cuando un partido gobernante comienza a mirar la sucesión antes de consolidar la gestión, suele dispersarse el poder, fragmentarse la narrativa y la eficacia gubernamental pierde eficacia.
La pregunta de fondo es inevitable: ¿estos movimientos responden a una dinámica natural de organización o a la percepción interna de que el gobierno aún no consolida una hegemonía política incuestionable?
Morena conserva un sólido control institucional tanto en Veracruz como a nivel nacional, pero controlar el aparato no significa controlar la narrativa.
En las últimas semanas, la conversación nacional se ha visto tensionada por señalamientos desde Estados Unidos contra funcionarios mexicanos, debates sobre corrupción y soberanía y movilizaciones políticas que no produjeron el efecto esperado como la marcha en Chihuahua en contra de su Gobernadora.
Cuando la narrativa nacional pierde consistencia, los gobiernos estatales dejan de beneficiarse del impulso discursivo del centro, entonces cada administración queda expuesta a su propia realidad se queda sin escudo, sin pretextos… sin distractores.
La oposición, los partidos Acción Nacional, Revolucionario Institucional y Movimiento Ciudadano siguen sin liderazgo dominante y sin una narrativa común, nada más, tengamos presente que la política no exige que la oposición sea poderosa, basta con que el oficialismo comience a mostrar desgaste.
Ahora bien, tendrá la oposición veracruzana, la madurez, disciplina y visión para aprovechar la ventana que podría abrirse… no veo por donde, pero si logra articular un discurso serio en torno a seguridad, resultados y rendición de cuentas, la elección intermedia de 2027 podría ser mucho más competida de lo que hoy supone el oficialismo… veremos.
El gobierno de Rocío Nahle podría llegar fortalecido a 2027 si logra poner en marcha obras emblemáticas con alto impacto visual y social, mejorar la percepción de seguridad y contiene las pugnas internas de su partido. Si no lo consigue, persistirá la sensación de incertidumbre, se profundizarán los reacomodos internos y la oposición podría encontrar la primera oportunidad real de disputar el equilibrio político del estado.
Cuando ya han pasado un año y cinco meses de gobierno, se tiene claro que la ciudadanía no revisa informes técnicos, revisa su experiencia cotidiana, seguridad, obras, orden, certeza, resolución de problemas y si esto no es positivo, la narrativa del cambio comienza a erosionarse.
El principal desafío del gobierno de Rocío Nahle no es la falta de recursos, ni de respaldo federal, ni de control político, su verdadero reto es demostrar que el enorme poder acumulado puede traducirse en resultados tangibles, si lo consigue, 2027 será una ratificación, si no es así, la oposición tendrá, por primera vez en mucho tiempo, una oportunidad auténtica para reequilibrar el mapa político de Veracruz… ¿quién se apunta? No veo a nadie.
Los leo.
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Este análisis se elaboró con información de:
Gobierno del Estado de Veracruz, Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), INEGI, INE, OPLE Veracruz, El País, Reforma, El Universal, Animal Político, Milenio, La Jornada, México Evalúa, Integralia, Consulta Mitofosky y Rubrum,
*Su estructura fue filtrada en más de 5 plataformas diferentes*
* Académico, Analista Político y Consultor Media Training



