* Los oradores de Mendoza Filidor pregonan armonía
* Mientras unos discuten censura acá es la persuasión
* En Banderilla destaca la Escuela Superior de Oratoria
Buen día, apreciado lector:
Oíga, qué complicado es escribir sobre la oratoria, sobre todo en estos tiempos alborotados en que se discute si el gobierno pretende o no censurar determinadas expresiones, mientras los ánimos se calientan en un arriesgado tú por tú que ahora estamos viendo y oyendo todos los días.
Pero el admirable contraste, -apreciado lector- lo acaba de encontrar este reportero apenas la semana pasada no en la tristemente antigua “Atenas Veracruzana” como se conoció a Xalapa en su esplendor cultural de los años setenta.
Fue en la vecina Banderilla, del histórico Jorge Saldaña, donde ahora resurge el valioso trabajo del Doctor Enrique Alberto Mendoza Filidor, presidente de la Escuela Superior de Oratoria A. C., siempre discreto pero necio promotor de ese arte que entre griegos y romanos impulsaron los grandes de la antigüedad: Aristóteles, Cicerón y Quintiliano, con técnicas para estructurar discursos, persuadir con ética, elocuencia y mantener la atención del público en pro de la democracia.
Mientras ahora por todo el país predominan la confrontación y el discurso vacío, en el Domo Chico del Recinto Ferial se reunió una comunidad que decidió apostar por la educación, la cultura y el inmenso poder de la palabra.
Era la ceremonia de entrega de reconocimientos a las y los egresados del curso de oratoria «Banderilla, un pueblo con historia que tiene futuro»; más que una clausura académica: fue la confirmación de que educar para pensar, dialogar y comunicar también es transformar la sociedad.
Este reportero se quedó con la boca abierta al testimoniar cómo niñas, niños, -uno de ellos. David Emmanuel Castillo Hernández, de siete años, -acaso el orador más pequeño del mundo, que hizo su propio discurso—junto a jóvenes y adultos expresaban con seguridad sus ideas.
Para el doctor Enrique Alberto Mendoza Filidor, detrás de cada participación hubo meses de estudio, disciplina y el acompañamiento de docentes convencidos de que la oratoria no consiste únicamente en hablar bien, sino en formar ciudadanos con pensamiento crítico, capacidad de análisis y sensibilidad social.
Otra buena noticia que informó Mendoza Filidor es que ya se busca incorporar la oratoria como materia indispensable en el sistema educativo nacional, pero ya le daré detalles en próxima columna.
RECONOCIMIENTO AL POETA DIMAS HERNÁNDEZ ANDRADE
Durante la ceremonia también fueron reconocidos hombres y mujeres que han dedicado su vida al fortalecimiento de la cultura y la educación de Veracruz.
Destacó el homenaje al poeta Dimas Hernández Andrade, al escritor Rafael Martínez Zaleta, que trae a Veracruz impresionado con su nueva obra; “La Historia de Alois Walterio”, al maestro indígena Fernando Hernández Flores, a la bióloga Julia Elena Mendoza Ruiz y a diversas personalidades cuyo trabajo mantiene viva la identidad cultural del estado.
Con la representación del alcalde José Antonio Sangabriel Fernández, también entusiasta de la oratoria, estuvo la maestra Xóchitl Arriaga Galván, servidora pública con imagen de respeto y aceptación social en este afamado pueblo.
Como siempre, apreciado lector: no olvide mantener la armonía en su hogar, cuidar el agua y las plantas… y regalarle una sonrisa a la vida, aunque a veces se ponga seria.
cadenag838@gmail.com Premio Nacional de Periodismo 2022



