* El dilema: suicidio o asesinato
* También buscan chivo expiatorio
* Nadie creerá el resultado oficial
Veracruz.- La muerte del diputado federal Zenyazen Roberto Escobar García, dejó caer una tormenta de narrativas desesperadas por resolver el dilema: suicidio o asesinato.
Ambas líneas, pelean por convencer a la sociedad, incluso, antes del veredicto oficial.
No es para menos, muchos no creen en la versión del gobierno.
Viene purulenta.
Sucia.
Y los pocos, que defienden perramente, o están pagados o tienen intereses.
La disyuntiva, hasta ahora, se centra en ese nudo a desatar: suicidio o asesinato.
La línea oficial, dejó caer su «peso» en sus mercachifles de la opinión, en sus todólogos dueños de la verdad, sus aplaudidores, sus tundeteclas que obedecen en nado sincronizado a Rocío Nahle, para escupir la idea de un suicidio.
Inmediato al hallazgo de Zenyazen muerto, se apresuraron a escupirla.
La línea más clara de un presunto suicidio la esgrimió cantinflescamente Ricardo Ahued, que salió a dar su cara porque Rocío Nahle vacacionaba en Nuevo León: «no fue un atentado porque el carro está a un lado, no se nota que haya sido mayor agresión al vehículo, fue interno».
Ya ni le cuento el resultado que derivó esa inopia idea del secretario de Gobierno.
Otra mentecata idea empezó a escurrir en torno de encontrar al chivo expiatorio dentro de la escasa oposición que queda.
Y si me apura usted tantito, ese chivito están tratando de cuajarlo en el PRI: en su diputado Carlos Gutiérrez Mancilla, a quien Zenyazen retó a golpes en plena sesión de la Cámara de Diputados, el 28 de mayo pasado.
Lo cierto es que hasta hoy, no revelan ni líneas de investigación ni nada.
Lo prudente es esperar el resultado de la necropsia, como dijo la viuda y magistrada del Poder Judicial de Veracruz, Liliana López Coronado.
Aunque lo real es que con este poder autocrático de la originaria de Zacatecas, es difícil que el resultado sea objetivo.
Muy difícil.
La balanza está de aquel lado.



