* Imponer la idea del suicidio
* Nahle, la incoherente
* Su gobierno desasgroso
* Tips… Tips… Tips.
Veracruz.- Rocío Nahle liberó su perfil incoherente.
Y, al mismo tiempo, dejó escapar su lado autócrata.
Está desesperada por imponer la idea del suicidio en la muerte de Zenyazen Escobar.
Primero exigió no especular sobre la muerte de su ex operador legislativo en San Lázaro.
Pero, casi al mismo tiempo, soltó que Zenyazen fue encontrado dentro de un auto y que ahí mismo se localizó una sola bala.
Después, con total falta de respeto a la Fiscal Lisbeth Aurelia Jiménez Aguirre o quizá disponga de sus obligaciones por ser su carnala, y a la titular de la FGR, Ernestina Godoy, reveló que el auto en el que se encontró a Zenyazen tenía los seguros puestos.
Ridiculiza a Lisbeth y a Tina, que acomoda como títeres.
Piezas de ornato desde su desastroso, caótico, gobierno.
Ya que soltó esas dos piezas que deben estar incluidas en la carpeta de investigación, se atrevió a aclarar que las autoridades deben completar los estudios de criminalística, balística y demás peritajes antes de emitir una conclusión, que ella apresura.
“Las Fiscalías trabajan con pruebas, con pruebas, no pueden trabajar con otra cosa”, dijo pero se olvida de la secrecía, parte que solo corresponde a las Fiscalías.
Pero Nahle sigue luchando para eliminar dos piedritas en sus zapatos, que ya deben formar parte de la carpeta de investigación que se abrió por la muerte de Zenyazen.
1.- El balazo en el oído del lado izquierdo. Hay quien asegura que Zenyazen era diestro.
2.- La pistola con la cacha hacia arriba, que tenía entre sus piernas.
A estas alturas, Nahle ya debió haber ordenado a sus paleros escribir, meter la idea, de que lo de la pistola es IA.
Pero cómo acomodar el dato del tiro en el oído izquierdo.
Vaya caso.
Tips… Tips… Tips
Claro que los demonios están liberados en Veracruz. La muerte de Zenyazen ya tocó a su compadre Juan Javier Gómez Cazarín. La madrugada de este lunes fue incendiada la palapa Veinte-Veinte, propiedad de su sobrino Carlos Daniel Cazarín Quevedo, que ha repetido dos veces como director de Obras Públicas en Hueyapan de Ocampo, donde Chatarrín concentra su poder, y a quien desde hace mucho impuso como el contratista de moda. Por cierto, Juan Javier, impuesto delegado federal de los Programas para el Bienestar en Veracruz desde 2024, aún no ha logrado esquivar la denuncia en su contra por fraude, tampoco se le ha podido esconder a la sombra de su presunta participación en el homicidio del periodista Cándido Ríos, que todavía lo sigue correteando. Todo un caso el de Juanja, acusado por recurrir al influyentismo para imponer como funcionarios de aquel ayuntamiento a familiares para robustecer a sus empresas. Pero no son iguales.



