Fidel Pérez
Veracruz.- Justo cuando Rocío Nahle rechazaba el uso de policías antimotines en dos manifestaciones, ambos bandos forcejeaban frente a palacio de gobierno y sobre la carretera hacia Perote, aunque en este último lugar los uniformados fueron corridos con palos y a pedradas.
En esta última zona conocida como El Caracol, habitantes de los municipios de Altotonga y Jalacingo que llevaban más de seis horas en protesta, acusaron la contaminación de cuerpos de agua y la perforación de pozos clandestinos en la comunidad de Santa Ana, usados por un particular para el riego de cultivos.

Los dos grupos de pobladores inconformes exigían la clausura de uno de los pozos donde acusan la contaminación del agua, que abastece a manantiales de ambos municipios, que usan para consumo humano.
Luego de más de seis horas de protesta, el gobierno, que encabeza la morenista Rocío Nahle, mandó a elementos antimotines de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) para tratar de desalojar a los inconformes, pero los ánimos subieron hasta los conatos de bronca y el forcejeos.
Mientras eso pasaba, en palacio de gobierno, durante su tradicional conferencia mañanera, Rocío Nahle garantizaba: «que ellos se manifiesten, están en su derecho. No vienen ningunos granaderos ni viene nada».
Rocío Nahle daba su palabra en garantía pero en la carretera federal hacia la zona de Perote, en el tramo conocido como El Caracol, civiles y granaderos protagonizaban un altercado, que concluia con la huida de los uniformados provocada por las piedras y palos que usaron los habitantes.
Aunque los elementos policíacos hicieron uso de gas lacrimógeno para repeler la reacción de los habitantes de Jalacingo y Altotonga.
Mientras, el centro histórico de Xalapa, justo en la puerta trasera del palacio de gobierno, donde despacha Nahle García, era protagonista de otro altercado entre antimotines y otro grupo de inconformes de ambos municipios.
Durante el amago policíaco del palacio de gobierno, otro grupo de uniformados usó vallas para blindar el edificio que ocupa la Secretaría de Seguridad Pública, ubicada a unos 150 metros del edificio del Poder Ejecutivo estatal, para evitar cualquier ataque.




