Desde El Altiplano/Ricardo Ravelo

* ​​INE: La pestilente corrupción

Después de años de lucha, de intensas batallas por lograr la transparencia y limpieza en las elecciones, el Instituto Nacional Electoral (INE) surgió como un órgano del Estado mexicano para organizar elecciones donde no apareciera el fantasma del fraude electoral, como ocurrió a lo largo de varias décadas cuando el organizador de las elecciones era el propio gobierno.

​El INE se construyó como un organismo, un árbitro, neutral que por algunos años mantuvo una sana distancia del poder político. Aunque era parte de la demagogia, se decía que se había alcanzado, por fin, la democracia, algo falso, pues la democracia no ha existido nunca en ningún lugar del mundo ni en ninguna época de su historia.

​Tras los escándalos derivados de presuntos actos de corrupción que ocasionaron la caída de la presidenta del INE, Guadalupe Taddei, hoy se impone la necesidad de derrumbar lo que queda del Instituto Nacional Electoral y dar paso a la construcción de otra institución con transparencia y con consejeros honestos.

​Esto se impone, insisto, porque actualmente el INE es un organismo plagado de corrupción –contratos amañados, operaciones con dinero que ya son investigados por la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y tráfico de influencias –.

​No sólo eso: El INE fue llevado a una crisis total por los miembros de MORENA, empezando por el expresidente Andrés Manuel López Obrador –un pillo en toda la extensión de la palabra –; Alfonso Durazo, gobernador de Sonora y quien recomendó a Taddei para ocupar la presidencia del INE.

​La señora Taddei resultó muy corrupta, igual que su gente más cercana, de acuerdo con los videos que aparecieron en los medios, difundidos por Latinus, donde aparece el contratista consentido de Taddei –Alfredo Hernández Casillas –quien grabó un video donde aparece con el hijo de la ahora expresidenta del INE en la habitación de un lujoso hotel de París cuya noche cuesta unos 200 mil pesos.

​En las imágenes se observa al contratista y al hijo de Taddei tomando Champaña –y de la más cara –; también se observan imágenes de la ciudad de París, zonas muy cercanas al museo Louvre. En ese encuentro, el contratista expresa enfáticamente una frase elocuente: “Paris, a tus pies, muchachito”. Presuntamente el contratista era amante de Guadalupe Taddey, pero esta versión ya se puso en duda porque, de acuerdo con fuentes consultadas, el personaje tendría otras preferencias personales. De ahí su encuentro con el hijo de la señora Taddei. Pero esa es otra historia.

​De acuerdo con sus antecedentes, Hernández Casillas no sólo tenía contratos en el INE nacional, sino también en varios OPLES (Organismos Públicos Locales Electorales) de varios estados, hasta donde extendió sus redes. Este personaje ha recibido contratos desde 1999 para imprimir papelería electoral, casillas, tintas indelebles. Se estima que en meses recientes obtuvo contratos por unos mil millones de pesos. Todo esto está siendo investigado por las autoridades.

​Faltan ocho meses para que se efectúen las elecciones intermedias del 2027 y hoy el INE está sumido en un estercolero de corrupción que han sepultado la poca credibilidad que había adquirido en los últimos años.

​Se ha planteado la urgencia de construir otro órgano electoral, pero se aduce que no alcanza el tiempo. El doctor Jorge Alcocer, politólogo y experto en temas electorales, ha dicho que en 1994 se logró construir un organismo electoral en pocos meses. Esta vez, según se sabe, los legisladores y la propia presidenta de la República están pensando en cambiar a su presidente y maquilar las manchas del INE. Lo que menos quieren es que opere con transparencia e independencia del poder. No les conviene un árbitro honesto para la elección del 2027 y menos para la del 2030.

​Lo cierto es que con esos elevados niveles de corrupción, deslices amorosos con intereses económicos, tráfico de influencia y otros vicios, el INE ya es un organismo muerto que requiere una autopsia para conocer las causas de su deceso porque, a decir verdad, fueron muchos políticos del régimen morenista los que llevaron al INE a esta crisis sin salida.

​Lo peor de todo es que ahí tiene las manos metidas el senador Adán Augusto López Hernández, a quien se le atribuye ser el jefe del cártel de La Barredora, quien ha colocado mucha gente suya y de ese grupo criminal en puestos clave del INE y en los OPLES.

​No sería suficiente con darle una sacudida al INE, como propuso Ricardo Monreal. Se necesita derrumbarlo y construir otro organismo electoral con honestidad y transparencia. Sólo así podría edificarse la credibilidad que le devuelva la confianza a la sociedad.

​Hoy el INE es un organismo podrido. Nadie confía en una institución infiltrada por el gobierno, contratistas corruptos y el crimen organizado. Así, lo primero que la gente piensa es que con ese elevado nivel de corrupción, el INE es el árbitro perfecto para operar un gran fraude electoral en el 2027.

​Como escribió el politólogo y analista Sergio Aguayo en un mensaje de X: El fraude ya está cantado.