Del antiguo penal Allende a un nuevo espacio para las artes; así avanza la transformación del inmueble

Por Luis Ortiz

Veracruz, Ver.- El inmueble que durante décadas albergó al antiguo penal Ignacio Allende, en la avenida Allende, entre Francisco Canal y Hernán Cortés, continúa en proceso de transformación y las obras de rehabilitación ya muestran un avance considerable.

El histórico edificio, que dejó de operar como centro penitenciario en 2009, es intervenido para darle un nuevo uso enfocado principalmente en la cultura y la formación artística. El proyecto está a cargo de la Universidad Veracruzana (UV) y busca recuperar un inmueble que durante años permaneció en condiciones de deterioro.

Como parte de los trabajos se contempla la recuperación del edificio principal, la intervención de espacios interiores y del muro perimetral, además de la construcción y adecuación de áreas que serán utilizadas para actividades académicas y artísticas.

Entre los espacios considerados se encuentran aulas para el Centro de Iniciación Musical Infantil (CIMI), así como áreas destinadas a ensayos, actividades musicales, un auditorio y otros espacios de uso común.

De acuerdo con los avances que se han dado a conocer, algunas de las áreas ya presentan un importante porcentaje de terminación. En una de las etapas se reportó cerca del 90 por ciento de avance en las aulas destinadas a los estudiantes de iniciación musical.

El proyecto contempla una inversión cercana a los 30 millones de pesos y, en una primera etapa, se prevé atender aproximadamente a 120 alumnos, con la posibilidad de ampliar posteriormente la capacidad hasta superar los 200 estudiantes.

La rehabilitación también representa un reto debido a las características y antigüedad de la construcción. Al tratarse de un inmueble con valor histórico, algunas de las intervenciones requieren cumplir con las disposiciones y autorizaciones correspondientes ante el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Mientras los trabajos continúan, el antiguo penal ya comienza a mostrar una imagen distinta a la que mantuvo durante años. La intención es que el inmueble deje atrás su pasado como centro penitenciario y se convierta en un punto de encuentro para estudiantes, músicos, artistas y la comunidad veracruzana.

Sin embargo, el proceso no ha estado exento de problemas. Recientemente se reportaron grafitis en algunas zonas rehabilitadas del inmueble, situación que ha generado preocupación por la conservación de los trabajos realizados y la necesidad de mantener vigilancia en el lugar.

De esta manera, uno de los edificios más representativos de la historia reciente del puerto de Veracruz se encuentra en plena transición: de haber sido una prisión durante décadas, busca convertirse en un espacio dedicado a la música, las artes y la formación cultural.