Desde El Altiplano/​​​Ricardo Ravelo

* Impunidad, mentiras y el crimen en MORENA

La vida pública –la simbiosis política crimen –enfrenta una sacudida dentro y fuera de México, como nunca antes en la historia; la impunidad que envuelve al país, que raya en el 99 por ciento, permite todo: asesinatos, saqueo a las instituciones del país, nepotismo, negocios a la sombra del poder, desvíos de recursos de las arcas públicas, asignación de multimillonarios contratos sin licitación, transferencias descomunales al extranjero sin revisiones de la Unidad de Inteligencia Financiera, huachicol fiscal, atracos por doquier, reclamos que no se escuchan y sí se evaden, una masiva difusión de mentiras oficiales para llenar espacios y atiborrar de información falaz a las audiencias, entre otros excesos que permite el descaro de una clase gobernante que parece haber perdido el rumbo, en mínimo sentido de servicio, de justicia, de lo más elemental del ejercicio político: el bien común.

​El caso del exgobernador Rubén Rocha Moya y el senador Enrique Inzunza es el ejemplo del cinismo, del descaro vil. Ligados al narco, según investigaciones de Estados Unidos, estos hombres –y muchos otros más que despachan como gobernadores, policías o incluso en las Fuerzas Armadas –son exigidos por Estados Unidos para ser procesados debido a que se involucraron en decenas de negocios con la organización de Los Chapitos y actualmente son protegidos desde la presidencia de la República.

​Hace poco más de sesenta días Estados Unidos solicitó la captura de ellos con fines de extradición, pero el gobierno mexicano decidió no hacer nada para capturarlos. Lo que sí hizo fue violar el Tratado de Extradición entre México y Estados Unidos aduciendo absurdamente la entrega de pruebas en contra de dos personajes del partido MORENA que son el símbolo de la corrupción del partido MORENA y, al mismo tiempo, una amenaza para el movimiento que fundó Andrés Manuel López Obrador con dinero del crimen organizado tras fundirse en una alianza, antes de 2018, con el cártel de Sinaloa.

​Porque MORENA no fue sólo un movimiento del pueblo con fines de cambio. Fue un proyecto, un gran negocio que necesitaba suficiente dinero para alcanzar el máximo poder, la presidencia de la República, para que sus miembros dieran rienda suelta al saqueo del país, igual que lo hicieron en sus respectivos sexenios Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y, obviamente, Andrés Manuel López Obrador, éste último, terminó envuelto en sus propias mentiras que hoy tienen a su partido sumido en una crisis de credibilidad.

​El conflicto con Estados Unidos escala. La presidenta Claudia Sheinbaum alega que no permitirá que se viole la soberanía del país, pero ella no quiere entender que las solicitudes de capturas con fines de extradición no implica ninguna violación a la soberanía. Proteger la soberanía no significa dar cobijo a presuntos criminales por el temor a que se conviertan en testigos protegidos en Estados Unidos y declaren lo que saben respecto a los nexos criminales entre el partido MORENA y el cártel de Sinaloa, clave en el encumbramiento del movimiento de López Obrador en el poder, pues gracias al financiamiento criminal pudieron ganar 17 gubernaturas en las elecciones intermedias de 2021 aunque esto haya significado una alianza con criminales, cuya madeja se ha empezado a desatar en Estados Unidos son amplias investigaciones contra políticos morenistas.

​Las indagaciones contra políticos de MORENA se han convertido en una bomba de tiempo. Qué le conviene al partido en el poder? Entregar a los gobernadores bajo investigación en Estados Unidos o blindarlos? Qué pasaría si MORENA llega a la elección intermedia de 2027 con esta carga de conflictos donde negar hechos no implica engañar a la gente porque todos sabemos lo que pasa y ha pasado al interior de ese partido.

​El conflicto con Estados Unidos puede escalar aún más. MORENA y la presidenta Sheinbaum tiene la gran oportunidad de emprender una purga interna y sanearse para tratar de recuperar confianza, lo que se ha derrumbado. Pero también significa un gran riesgo. Podría ser el fin del movimiento construido por López Obrador y que sirvió de bandera para ofrecer un cambio de país que nunca llegó.