LOS CATÓLICOS DEBEMOS CONSTRUIR CULTURA DE VIDA
Con mucho gusto veo que distintas organizaciones estamos haciendo esfuerzos extraordinarios para promover el derecho a vivir en toda etapa de desarrollo. Viviendo en un mundo, en el cual la propaganda mundial justifica la terminación de la vida de los hijos en su etapa intrauterina, no nos queda mas remedio que ser disidentes culturales. Nos corresponde enseñar a nuestros hijos, famliares y amigos, que la vida no sólo es un regalo de Dios, es un derecho natural.
Durante abril, la gira nacional de la presentación del libro “TODA VIDA IMPORTA” de la abogada constitucionalista recorrerá las ciudades de Morelia (22 de abril), Santiago Tulantepec y Pachuca (24 de abril), Tepojaco (25 de abril), Los Mochis (27 de abril) y Culiacán. En mayo, la presentación del libro, que contiene argumentos no teológicos para defender la vida, estará en Mérida, Puebla y Salamanca.
Por su parte, ConParticipación y otros movimientos están organizando una gira con Mayra Rodríguez, la mexicana que venció a la temible Planned Parenthood en un juicio en los Estados Unidos. Las presentaciones se llevaran a cabo en Guadalajara (23 de abril), Ciudad de México (25 de abril) y Xalapa (26 de abril).
La única manera de promover nuestros argumentos es construyendo eventos, marchas, y foros. Además, debemos acercarnos a nuestros diputados para ayudarles a proponer políticas públicas que garanticen el derecho a la vida y a la dignidad humana. Todas las personas merecemos vivir durante todas nuestras etapas de desarrollo. Ninguna persona tiene el derecho a decidir sobre la vida de un tercero. Y sobre todo, debemos evidenciar que el verdadero derecho a decidir, consiste en darle opciones de vida a las mujeres, no sólo orillarlas a terminar su embarazo por falta de políticas públicas que les permitan salir adelante.
El verdadero reto es hacerle entender a las personas que el aborto es un medio para facilitar el control poblacional. Los altos funcionarios o “tomadores de decisiones” de los gobiernos y quienes gobiernan desde las instituciones globales han decidido (desde hace muchos años) que es necesario reducir el crecimiento de la población. Hoy lo disfrazan de muchas cosas: preocupación medioambiental, derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo… El discurso a las masas pretende ocultar la verdadera intención: evitar que nazcan los hijos de los grupos poblacionales más pobres. Qué mejor manera de decirnos a las personas, sin parecer discriminatorios, que el aborto es un derecho de las mujeres que además, coadyuba con el cuidado del medio ambiente. Suena mucho mejor a decir: “oye como tú eres vulnerable, tú si puedes matar a tus hijos”…
Aunque hoy parezca que la dignidad humana del nasciturus y su valor constitucional están devaluados, debemos prevalecer en su defensa. Sentimos ser pocos, pero somos muchos. Debemos alzar la voz por quienes no tienen voz. Como diría Chesterton: “Una cosa muerta puede ir con la corriente, pero sólo una cosa viva puede ir en contra.” Tenemos la energía para nadar y prevalecer.



