Entre Gitanos/Rocío Magaña

* Manuel Huerta en la mira: El ​Fuego “amigo” que apaga las bases
* Tras la revocación del Tribunal Electoral, Morena tropieza en sus propios vicios procesales al intentar someter al único referente con peso propio en el Senado.

​Dicen en los pasillos del Palacio de Gobierno y en los cafes del centro de Xalapa que no hay peor astilla que la del mismo palo. En el complejo ecosistema de la política veracruzana, donde las lealtades suelen ser tan volátiles como el clima de Xalapa, el más reciente episodio que involucra al senador Manuel Huerta Ladrón de Guevara vuelve a dejar al descubierto las profundas grietas operativas, la creciente intolerancia y la falta de acuerdos que carcomen las tripas del partido oficialista.

​El pasado 20 de octubre, el Pleno del Tribunal Electoral de Veracruz (TEV) asestó un severo revés al burocratismo de Morena al revocar la resolución dictada por su Comisión Nacional de Honestidad y Justicia (CNHJ) dentro del expediente CNHJ-VER-387/2025. La historia es sumamente conocida en la aldea política; a raíz de las pasadas campañas municipales, la militante Linnet Antonia Alba Hernández, interpuso un recurso acusando a Huerta de desplegar actos de proselitismo en favor de una candidatura impulsada por el Partido del Trabajo (PT) en el municipio de Acajete.

​Para la ortodoxia y doctrina más rancia de la burocracia partidista, ver a un fundador de la talla de Manuel Huerta caminando o apoyando tácticamente a la militancia del PT, refleja un aliado estratégico en el papel pero incómodo competidor en el terreno de batalla local electoral… fue calificado como un acto de “traición”. Sin embargo, la respuesta inicial de la CNHJ de Morena, emitida el 2 de julio de 2026, pretendió dar un «carpetazo superficial»: declaró infundados los agravios bajo el pretexto simplón y desgastado de falta de pruebas, sin molestarse siquiera en investigar a fondo.

​Esa pereza probatoria no pasó el filtro de la justicia electoral. Con el rigor técnico que exige la materia, el TEV no solo exhibió la evidente infracción de plazos en que incurrió el órgano interno de Morena, sino que recriminó la deficiencia en el desahogo de las diligencias. El mandato judicial no admite matices, el procedimiento debe reponerse desde la etapa de investigación y, una vez que la CNHJ emita un nuevo fallo «debidamente fundado y motivado», tendrá un plazo inaplazable de 24 horas para dar cuenta al juzgado local.

​»No deja de ser paradójico; mientras la cúpula guinda gasta valiosa energía en litigar las querellas internas de sus propios cuadros históricos, en el territorio es Manuel Huerta quien mantiene el pulso social con la base trabajadora.»
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​Para comprender este litigio no basta con leer las fojas del expediente CNHJ-VER-387/2025. Hay que entender la sociología del poder en Veracruz. Mientras la burocracia partidista pretende acorralar a sus figuras más combativas mediante expedientes disciplinarios, se hace obvio un dato elemental, la figura de Manuel Huerta en el Senado no depende de un sello de oficina, sino de su capacidad de convocatoria y presencia de a pie.

Incluso en el escenario más extremo en que la CNHJ cediera ante las presiones del fuego amigo e impusiera una sanción al actual Senador, iría desde la amonestación escrita hasta una eventual suspensión de derechos internos, la realidad jurídica y política permanece inamovible; Manuel Huerta no pierde su escaño en el Senado de la República. El legislador mantendría intacta su curul y, de ser empujado fuera de la bancada guinda, el Partido del Trabajo u otras fuerzas afines lo recibirían con los brazos abiertos en la Cámara Alta.

​El verdadero fondo de la trama que se teje en Acajete radica en la miopía con la que las dirigencias locales suelen diseñar las coaliciones. En diversos municipios de Veracruz, la militancia de Morena y del PT compitió de manera separada debido a los acuerdos desde la cúpula, incapaces de procesar el liderazgo real de las comunidades. Castigar a un cuadro emblemático por mantener vasos comunicantes con la izquierda social e institucional solo evidencia la intolerancia procesal de un aparato que parece olvidar sus orígenes movimentistas.

​El TEV ha dejado en claro que las reglas del debido proceso aplican para todos y que los fallos “al vapor” no se sostienen en los tribunales. Lejos de debilitar al legislador, el reinicio de la investigación ofrece una oportunidad idónea para transparentar que la construcción del proyecto político en Veracruz no se hace desde el escritorio de un tribunal interno, sino escuchando y respaldando al electorado en cada rincón del estado.

​La pelota está de vuelta en el terreno de la CNHJ de Morena. Veremos si optan por la madurez política y el apego estricto a las evidencias, o si insisten en prolongar una persecución administrativa en su afán por querer disciplinar a sus propios cuadros, diligencias que solo desgastan las siglas que pretenden defender y terminan boicoteando lo que no se puede disputar en las urnas.

El revés judicial impuesto por el TEV desarma la intentona de expulsión del Senador y exhibe que, aun sin el respaldo del aparato, Manuel Huerta sigue siendo la figura más incómoda del oficialismo estatal.

«En fin, con el permiso de su excelencia… esto no es una columna sería»