Entre Tirios y Troyanos/Fernando Mendoza

* Académico, Analista Político y Consultor Media Training

*¿Qué le debe Rocío Nahle a Roberto Ramos Alor?*

¿Qué le debe Rocío Nahle a Roberto Ramos Alor para mantenerlo en el cargo, aun después de que el funcionario protagonizó un episodio que rebasó los límites de lo políticamente tolerable y mientras la propia gobernadora reconoce que existen problemas de abasto, infraestructura e insumos en hospitales de Veracruz?
La pregunta no supone que exista una deuda personal, política o económica. No hay, hasta ahora, evidencia pública que permita afirmarlo. Pero la pregunta sí resulta políticamente legítima porque hay una contradicción objetiva entre el costo público acumulado alrededor del funcionario y la decisión de mantenerlo.
El problema ya no es solamente lo que dijo Ramos Alor, el episodio que detonó la crisis ocurrió durante una reunión con médicos residentes del Hospital de Alta Especialidad de Veracruz, quienes habían expresado inconformidad por la falta de medicamentos e insumos necesarios para realizar procedimientos quirúrgicos.
En el video difundido públicamente, Roberto Ramos Alor amenazó, cuestionó a los residentes y llegó a decirles: “si usted no quiere operar, no opere”… posteriormente ofreció una disculpa y reconoció que sus palabras no fueron adecuadas… insuficiente por el grado de la evidente falta. El propio IMSS-Bienestar se deslindó de esas expresiones y anunció medidas correctivas que hasta hoy se desconocen.
Institucionalmente no se trató simplemente de una diferencia de opiniones, la institución tuvo que marcar distancia respecto de lo expresado por su representante.
Un servidor público encargado de coordinar servicios de salud no solamente administra recursos, hospitales y personal… también administra confianza institucional y esta, tiene una característica peculiar: puede tardar años en construirse y perderse en segundos con una sola frase.
El desabasto no nació con el video y sería poco objetivo atribuir a Roberto Ramos Alor, exclusivamente, todo el problema de medicamentos e insumos que enfrenta la red hospitalaria de Veracruz.
IMSS-Bienestar es una estructura federal; el abasto involucra adquisiciones, distribución, almacenes, logística, presupuesto, proveedores y diferentes niveles administrativos.
De hecho, el Estatuto Orgánico de IMSS-Bienestar establece que las Coordinaciones Estatales son responsables de la operación de los servicios del organismo en las entidades federativas, mientras que se encuentran jerárquicamente subordinadas a la estructura nacional.
Si bien es cierto, Ramos Alor no es sinónimo de todo lo que funciona mal en el sistema, pero tampoco puede presentarse como un funcionario ajeno a esos problemas.
Su propia posición lo coloca en el centro de la operación estatal de IMSS-Bienestar.
El 2 de septiembre, antes del escándalo de los residentes, Rocío Nahle ya había encabezado una reunión para revisar necesidades de los hospitales y reconocía requerimientos de insumos, particularmente en Veracruz-Boca del Río y Xalapa.
El 17 de septiembre inició una gira para recorrer los 61 hospitales incorporados a IMSS-Bienestar y revisar personalmente infraestructura, medicamentos, material de curación y equipamiento.

Y durante esos recorridos comenzaron a aparecer cifras que hacen todavía más difícil reducir el asunto a una simple campaña de redes sociales.
Por ejemplo, el Gobierno estatal reportó en el Hospital de Cosamaloapan una disponibilidad de medicamentos de 68 por ciento y en el Hospital de Alvarado de 65 por ciento de medicamentos y 61 por ciento de material de curación.
La propia gobernadora ha sostenido que no existe un desabasto generalizado, sino faltantes puntuales de determinadas claves e insumos.
La precisión es importante, pero también el cuestionamiento lo es: si una gobernadora tiene que recorrer personalmente los hospitales para conocer de primera mano qué hace falta, entonces el sistema de información y supervisión merece ser cuestionado, si quien tiene la responsabilidad de coordinar buena parte de esa operación continúa exactamente en el mismo lugar, la pregunta política aparece inevitablemente: ¿por qué no sale Ramos Alor?
Rocío Nahle no ha ocultado su respaldo, después del episodio con los residentes calificó las declaraciones de Ramos Alor como “muy desafortunadas”, pero simultáneamente sostuvo que el funcionario “nos ha ayudado muchísimo”.
Días después fue todavía más clara: rechazó que debiera renunciar y defendió su trabajo en la distribución de medicamentos y en las llamadas “Camionetitas de la Salud”, estrategia que, según explicó, posteriormente fue retomada por el Gobierno federal bajo el nombre de “Rutas de la Salud”.
Decir que un funcionario “ha ayudado mucho” explica que existe confianza política, pero no explica necesariamente qué dimensión tiene esa confianza ni por qué pesa más que el costo generado por sus actuaciones recientes.
Confianza política no significa necesariamente complicidad, puede significar lealtad, conocimiento de la operación, capacidad de interlocución con determinadas áreas federales, puede significar simplemente que Nahle evalúa su desempeño global de manera diferente a como lo evalúan sus críticos, pero también puede generar una percepción política incómoda… que la lealtad esté teniendo mayor valor que la rendición de cuentas.
Rocío Nahle tampoco tiene, jurídicamente, la misma capacidad de decisión sobre Ramos Alor que tendría respecto de un secretario de despacho estatal.
Ramos Alor encabeza la Coordinación Estatal de IMSS-Bienestar, una estructura federal. El Estatuto Orgánico establece que las Coordinaciones Estatales representan a IMSS-Bienestar en las entidades y están subordinadas a la estructura nacional.
Sin embargo, si el Gobierno estatal considera que hay suficientes elementos para recorrer 61 hospitales, detectar faltantes y ordenar acciones correctivas, también debería estar dispuesto a evaluar si quienes tienen responsabilidades de conducción están cumpliendo adecuadamente.
Ramos Alor ya había ocupado la Secretaría de Salud de Veracruz durante el gobierno de Cuitláhuac García.
En mayo de 2022 presentó su renuncia después de que se conociera la existencia de cientos de miles de medicamentos oncológicos almacenados en bodegas mientras se denunciaba desabasto en hospitales. La Jornada reportó entonces que el INSABI había detectado el problema y que, ocho días después, Ramos Alor dejó la Secretaría… un antecedente público relevante.
Defender a un colaborador puede ser una decisión política; demostrar que esa defensa no está por encima de la institución es una obligación pública.
Entonces, ahora preguntamos: ¿Qué le debe un gobierno a los médicos que denuncian que no tienen con qué operar?
Esa respuesta no necesita discursos, necesita medicamentos, insumos, hospitales funcionando, pero sobre todo, necesita que cuando alguien dentro del sistema levanta la voz para advertir que algo está mal, la primera reacción del poder no sea preguntarle por qué protesta, sino preguntarle por qué falta lo que necesita para hacer su trabajo. Ese es el verdadero examen político de este caso y todavía sigue pendiente.
Los leo…

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*Este artículo se ha construido con información de: Gobierno del Estado de Veracruz, IMSS Bienestar, La Jornada, El Universal.
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