* Cacique sindical de Tamsa: ¡Condenado!
Durante más de tres décadas, Pascual Lagunes Ochoa mantuvo el control absoluto del Sindicato Nacional Unidad y Progreso (SNUP), uno de los gremios obreros más influyentes de la industria acerera en el país. Desde dicho sindicato, con sólidas raíces en la zona industrial de Veracruz, precisamente en la empresa Tenaris-Tamsa, dictaba el devenir político en varios municipios y distritos electorales del estado que hoy gobierna Rocío Nahle García.
Con casí seis mil empleados agremiados, Lagunes Ochoa fue articulador político del viejo régimen gobernante de Veracruz, sirviendo a postulaciones priístas, perredistas y panistas. Cuando estaba por decantarse hacia Morena, vino su debacle como líder sindical, un suceso sangriento lo llevaría a prisión y su culpabilidad sentenciada por un juez le lleva a cumplir una condena de casi 42 años.
Pero regresemos a su prolongada gestión dentro de la planta productora de tubos sin costura, que se vio empañada por múltiples denuncias de corrupción y malos manejos financieros emitidas por facciones disidentes. Estas fricciones internas desembocaron en una fractura total dentro de la base trabajadora, generando dos grupos antagónicos: los leales a Lagunes y un bloque opositor que exigía su salida inmediata, que encabezó «El Profe»: Juan Carlos Guevara Malpica.
Años atrás y al amparo de Fernando Gutiérrez Barrios, Patricio Chirinos Calero, Miguel Alemán Velazco, Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte de Ochoa, todos ellos gobernadores de Veracruz emanados del PRI, Pascual Lagunes Ochoa vió ensanchar su cacicazgo sindical. Y el principio de su fin sucedió siendo gobernador Miguel Ángel Yunes Linares del PAN.
La mañana del 24 de marzo de 2017, la disputa por la titularidad del contrato colectivo y la dirigencia sindical de Tenaris-Tamsa escaló a un nivel crítico. En las inmediaciones de la colonia Casas Tamsa, en el municipio de Boca del Río, ambos grupos de trabajadores se encontraron de frente.
El encuentro derivó en un violento enfrentamiento campal en el que se detonaron armas de fuego. La trifulca dejó un saldo fatal de dos personas fallecidas y más de una veintena de lesionados por impactos de bala y diversos golpes.
Siendo gobernador Miguel Ángel Yunes Linares ocurrió este enfrentamiento armado en Casas Tamsa, y tras estos acontecimientos, la Fiscalía de Jorge Winckler inició una investigación exhaustiva que dio lugar al proceso penal 11/2018. Las autoridades ministeriales lograron acreditar la participación directa de Lagunes Ochoa en las agresiones armadas.
Durante las investigaciones por la masacre, la fiscalía veracruzana procedió a la captura de Pascual Lagunes en mayo de 2017; y aunque el exdirigente sostuvo reiteradamente su inocencia, alegando no haber estado físicamente en el lugar de la balacera, las pruebas presentadas dentro del juicio oral, acreditaron de forma sólida su autoría intelectual y participación en el ataque armado.
A pesar de la gravedad del crimen, el camino hacia la justicia estuvo plagado de dilaciones, amparos y polémicas. Por razones de avanzada edad y un estado de salud deteriorado, la defensa legal consiguió que Pascual Lagunes Ochoa fuera trasladado a un régimen de arraigo domiciliario, librándolo de permanecer en un centro penitenciario tradicional. Incluso bajo proceso judicial, el veterano líder desafió abiertamente a las autoridades al encabezar contingentes en desfiles obreros en un intento desesperado por aferrarse al poder laboral que, inevitablemente, terminó perdiendo ante las nuevas reformas de democratización sindical.
Todo eso forma parte de la historia del sindicalismo mexicano y específicamente este pasaje legendario en la política sindical veracruzana que vivió este 7 de julio el capítulo final de esta trama y que confirma el derrumbe de uno de los últimos cacicazgos sindicales más longevos y herméticos del sector industrial mexicano. Con una condena que roza los 42 años de cárcel, el veredicto envía un mensaje contundente contra el porrismo caciquil y la impunidad en los conflictos obreros.
La sentencia dictada sienta un precedente indispensable para desmantelar las añejas estructuras del sindicalismo tradicional en nuestro país. Aunque el sentenciado cumplirá su condena bajo el régimen de prisión domiciliaria por motivos de salud y edad avanzada, el dictamen judicial representa un acto de justicia tardía para los deudos de las víctimas de aquella trágica madrugada de 2017.
Para concluir quiero decir que aunque hay más de 3,500 agrupaciones laborales en todo el país, solamente 15 o 20 sindicatos de empresa específicas, superan individualmente los 5 mil trabajadores en activo. Ahí radica la relevancia del caso del sindicato de Tenaris-Tamsa. Ahora es Cándido Canseco Castro, quién ha consolidado su posición como el secretario general del SNUP, cosechando lo iniciado por Juan Carlos Guevara en 2017 con aquella disidencia. Nueve años han pasado, el país y el sindicalismo han cambiado… Usted tendrá su propia opinión y dirá si ha cambiado para bien o, para mal…
*Periodista/Tlaxcala



