La Columna/Fanny Yépez

* La derrota de los republicanos, también se podría repetir en México
* El voto de castigo se podría registrar donde los gobiernos estén reprobados
* Escándalos de corrupción, inseguridad, impunidad en contra de Morena

Xalapa, Ver., 5 de noviembre de 2026.- La contundente derrota del Partido Republicano, en las elecciones intermedias de Estados Unidos, celebradas este miércoles, fue consecuencia principalmente a la impopular guerra contra Irán; el elevado costo de la vida, provocado por la inflación y un voto de castigo directo hacia la administración de Donald Trump, factores que permitieron al Partido Demócrata, recuperar el control tanto de la Cámara de Representantes como del Senado.
El voto de castigo contra el Partido Republicano en las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, fue resultado del descontento social ante el encarecimiento del costo de vida, la impopular guerra contra Irán y el rechazo a la gestión del presidente Donald Trump. Este malestar provocó una histórica derrota para el oficialismo, permitiendo que el Partido Demócrata recuperara el control total del Congreso, (tanto la Cámara de Representantes como el Senado).
De acuerdo con los análisis de medios de comunicación y firmas de opinión pública, tras la jornada electoral, los factores clave detrás de este voto de castigo fueron:
Deterioro de la economía y costo de vida, a pesar de haber sido el eje central de su campaña en 2024, la inflación y, específicamente, los aumentos en los precios de la gasolina tras los conflictos bélicos, afectaron severamente el bolsillo de la población.
El índice de aprobación de Trump en materia económica cayó a niveles críticos (alrededor del 25%-29%), minando el apoyo en distritos clave.
Rechazo a la política exterior (Guerra con Irán), los ataques coordinados contra Irán, iniciados a finales de febrero y la inestabilidad subsecuente en Asia Occidental, generaron un fuerte rechazo ciudadano. La población cuestionó el uso de recursos públicos en un conflicto internacional, que no ofrecía beneficios directos y profundizaba las tensiones globales.
La caída estrepitosa en la aprobación presidencial, la popularidad general de Trump se desplomó considerablemente, en los meses previos a la elección, llegando a situarse entre el 36% y el 40%. El electorado reaccionó ante lo que diversos sectores describieron como una administración con dinámicas caóticas y un fuerte desgaste.
El rechazo brutal y contundente fue en la población latina, la pérdida del voto latino, sectores demográficos clave que habían respaldado significativamente a los republicanos en 2024, como la comunidad latina, revirtieron su tendencia de apoyo debido a la baja aprobación de la gestión del Ejecutivo y a las políticas de persecución migratoria.
En estados como Florida y Texas, donde el diseño de distritos electorales republicanos (gerrymandering) dependía de capturar este voto, la estrategia fracasó y los demócratas lograron arrebatar escaños decisivos.
Tomando como referencia el comportamiento de los electores norteamericanos y, ubicándonos que en México estamos a escasos seis meses de las elecciones intermedias, podemos establecer la posibilidad de que así como los resultados registrados en los EEUU, podrían repetirse en este país.
En este territorio mexicano también se puede registrar el voto de castigo, que es un mecanismo de participación electoral, mediante el cual la ciudadanía expresa su rechazo, descontento o hartazgo hacia un partido político, gobernante o élite en el poder. En lugar de votar convencionalmente por afinidad ideológica o por una propuesta programática positiva, el electorado utiliza las urnas como una herramienta de protesta para retirar el respaldo a quienes considera que han fallado en su gestión.
Aguas para los morenos, porque varias empresas encuestadoras de alto prestigio, han publicado los niveles de aprobación de los gobernantes en turno, donde se puede observar que varias gobernadoras y gobernadores, están reprobados por los encuestados, gran parte de la población votante está decepcionada.
Los motivos causas y razones son; la corrupción e impunidad, escándalos de malversación de fondos, enriquecimiento ilícito o falta de castigo a exfuncionarios públicos.
Inseguridad y violencia. – el deterioro del tejido social, el aumento de la delincuencia y la percepción de ineficacia estatal para garantizar la paz, además de las desapariciones que, siguen lamentablemente, aumentando.
La crisis económica y la inflación es otro de los factores de rechazo, el encarecimiento de la vida diaria, el desempleo o la pérdida del poder adquisitivo.
Frivolidad y excesos, la desconexión de los gobernantes con las problemáticas sociales, prepotencia o mal uso de recursos públicos, sus frivolidades, arrogancia y soberbia.
Hay que recordar que el voto de castigo a los partidos tradicionales (PRI y PAN), impulsado por el hartazgo ante la corrupción y la violencia del sexenio de Enrique Peña Nieto, es lo que favoreció de manera rotunda a Andrés Manuel López Obrador y a Morena. Ahora la historia se puede revertir en contra de la candidatos y candidatas de la 4t.
Con frecuencia, el voto de castigo no opera de forma homogénea a nivel nacional, sino que se focaliza en gobiernos estatales y municipales específicos, donde la impopularidad de un alcalde o gobernador es particularmente crítica.
Mírense en ese espejo y tal vez estén a tiempo, de poder corregir su comportamiento y convencer al electorado de seguir apoyando a Morena, tienen que volver a su origen, cuando protestaban en contra de los conservadores, cuando descalificaban todo lo que antes se hizo y cuando prometieron tantas cosas que se basaban en no mentir, no robar y no traicionar.
Rescatando esos preceptos tal vez puedan remontar el vuelo, aunque a muchos se les olvidaron y los echaron al cesto de basura, pensando que eran obsoletos y cambiaron su visión, para caer finalmente en lo que tanto denostaron.