* EL NEPOTISMO EN VERACRUZ AL DESCUBIERTO, PERO TRATAN DE JUSTIFICARLO
La encomienda que le dieron al secretario de gobierno del Estado de Veracruz, Ricardo Ahued Bardahuil, sí que es complicada, porque defender la personalidad de los sobrinos del ex presidente, Andrés Manuel López Obrador, que trabajan en las oficinas del gobierno estatal, pues exhibe mucho aquello que se comprometieron a no cometer.
La palabra Nepotismo viene del latín nepos, que significa «sobrino» o «descendiente». Su uso histórico viene de la práctica de algunos papas del Renacimiento que nombraban a sus sobrinos (a menudo hijos no reconocidos), cardenales y altos oficiales de la Iglesia.
Dijo que Pedro López Heredia, labora bajo su estructura en la Secretaría de Gobierno, que es un trabajador dedicado, un joven “sumamente decente”, un padre de familia ejemplar y con perfil profesional adecuado, a quien conoce desde la etapa universitaria junto a sus propios hijos.
Y como es costumbre en esta ideología política, reviró argumentando que hoy no es como en el pasado, donde contrataban amigas y amistades que cobraban sin hacer nada.
Se trata de los tres hijos de Arturo López Obrador, hermano del ex presidente, que fue abucheado el domingo pasado en un conocido restaurante de comida española. Sus hijos Tarheni, Erandi y Arturo López Herrería, que ganan jugosos sueldos.
Erandi que ingresó en junio del año pasado al Colegio Veracruz y que hoy se desempeña como rectora recibe un sueldo superior a los 106 mil pesos y aunque los reporteros le insistían en esas cantidades, Ricardo Ahued dijo que él desconoce de tabuladores y de sueldos, que lo único que sabe es que son capaces y trabajadores.
En lo estricto no tendría nada de malo que esos jóvenes estuvieran trabajando en esas oficinas, pero para ser hay que parecer y eso no lo han entendido los sobrinos del ex presidente Andrés Manuel López Obrador.
En este singular caso, esos apellidos y familiaridad no les ayudan en nada, porque a muchos veracruzanos que han militado en Morena desde su fundación, que han llevado banderines en campañas políticas, que han hecho porras, que se movilizaron con sus propios recursos y gastos personales, sencillamente los dejaron afuera de la administración y los trataron con la punta del pie.
Así es que ese tipo de situaciones laborales incurren en el nepotismo, aunque los quieran defender y colmarlos de virtudes, porque hay muchos veracruzanos valiosos que podrían desempeñar diversos cargos de alta responsabilidad y ayudarían más a la gobernadora que, evidentemente, tuvo que cumplir con esos compromisos adquiridos con ya saben quién.
El descrédito para Morena sigue creciendo y eso no es saludable para nadie de los que comulgan con esa ideología, porque tendrán que redoblar el paso en sus tareas y sacar adelante los trabajos políticos del próximo año, pero, así como se ven las cosas todo se sigue complicando y Don Ricardo, como en muchas ocasiones, tuvo que dar la cara.
Más claro ni el agua.



