* La Dieta de las Cúpulas: Huerta y el Fin del Confort Plurinomina
¿Por qué defender los plurinominales si nadie votó por ellos? ¿Por qué permitir que el poder se herede como si fuera una notaría? En la columna de hoy, analizamos la postura de Huerta y los datos duros de la Reforma que busca que la democracia regrese a manos de la gente.
En la política, como en el café de parroquia, hay temas que queman y otros que solo calientan la silla. Sin embargo, lo expresado recientemente en Orizaba por el senador Manuel Huerta Ladrón de Guevara no es una simple cortesía legislativa; es una sacudida a las estructuras que han permitido que los mismos apellidos se reciclen en el poder sin pasar por el voto popular.
Huerta, que de recorrer el estado sabe más que cualquier manual de escritorio, puso el dedo en la llaga de la Reforma Electoral. No se trata solo de un cambio de siglas, sino de una cirugía mayor al sistema de representación.
La propuesta de eliminar las diputaciones y senadurías plurinominales para reducir de 500 a 300 la Cámara Baja y de 128 a 64 la Alta, es un aliciente para los ciudadanos, pero una sacudida para las élites partidistas.
El senador lo dejó claro, la representación se gana en la calle, no en los listados negociados bajo la mesa. Según datos del INE, el costo de la democracia mexicana es uno de los más altos; transitar hacia un esquema donde cada legislador deba su lealtad al electorado directo es, más que una opción, una obligación.
»La democracia no es de las élites, es del pueblo», sentenció Huerta. Y tiene razón. En un estado como Veracruz, donde el nepotismo ha intentado disfrazarse de «continuidad», el candado a la reelección y a las herencias de cargos públicos es una medida que rompe con la inercia del privilegio.
El respaldo de Manuel Huerta a la agenda de la presidenta Claudia Sheinbaum no es mera coincidencia. El senador entiende que la legitimidad del movimiento en Veracruz depende de cumplir la promesa de «más territorio y menos escritorio». Al abogar por la elección popular de consejeros y magistrados, Huerta apuesta por una despartidización de los árbitros electorales, hoy vistos con sospecha por amplios sectores.
Si la reforma pasa, el «chapulineo» y el nepotismo veracruzano tendrán que buscarse otro oficio, porque en el nuevo tablero, o se convence al pueblo, o se queda fuera de la jugada. Menos Curules, Más Representación Real…
«En fin, con el permiso de su excelencia… esto no es una columna sería»
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