* Caso Rocha Cantú, en la opacidad oficial
Cuando todo estaba listo para convertirse en testigo protegido, el empresario Raúl Rocha Cantú, copropietario del certamen Miss Universo, cónsul de Guatemala en México, traficante de combustibles, drogas y armas, abandonó el país sin que la Fiscalía General de la República (FGR) lo pudiera impedir. Acusado de tener vínculos con el cártel de Jalisco Nuevas Generación, Rocha Cantú sigue gozando de impunidad, pues su caso quedó sepultado, hasta ahora, en la opacidad oficial. La FGR ha guardado silencio respecto de si procedió al aseguramiento de cuentas y propiedades o cancelación de contratos millonarios en Petróleos Mexicanos. Amigo de Adán Augusto López, “Andy” López Beltrán, entre otras figuras políticas y criminales de MORENA, Rocha Cantú dejó plantada a la FGR cuando ya había aceptado ser testigo colaborador. Pero no acudió a dos citatorios para formalizar su ingreso al programa de oportunidad y desapareció del mapa. Algunas versiones sostienen que vive en Mónaco, pero tampoco nada se sabe si hay o no un procedimiento para extraditarlo a México para que enfrente a la justicia. Así, el empresario parece muy bien protegido por todo lo que sabe de los negocios de altos mandos de MORENA que incluyen al expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Después de impulsar a la tabasqueña Fátima Boch hasta ganar el certamen Miss Universo, del que era propietario del cincuenta por ciento de las acciones, el empresario y presunto criminal, Raúl Rocha Cantú, recibió una llamada telefónica que lo alertó de una orden de aprehensión por delincuencia organizada.
Rocha Cantú era –y lo sigue siendo –un aliado de MORENA, con grandes negocios en Petróleos Mexicanos, donde ganó decenas de contratos multimillonarios. Impune, se ligó al huachicol fiscal, tráfico de armas, drogas y lavado de dinero. Paralelamente a su carrera criminal también hizo carrera diplomática: fue cónsul de Guatemala en México, trampolín que utilizó para traficar con armas, las cuales vendía al cártel de Jalisco Nueva Generación.
Después del certamen de Miss Universo, el empresario acudió al llamado de la Fiscalía General de la República (FGR); le mostraron el voluminoso expediente que había en su contra y que se remontaba varios años atrás, cuando era dueño del casino Royale, en Monterrey, Nuevo León, el cual fue quemado por Los Zetas –hubo más de 50 muertos –debido a que se negó a pagarle piso a ese grupo criminal, brazo armado del cártel del Golfo.
Entre las negociaciones que hizo con la FGR, entonces encabezada por Alejandro Gertz Manero –actual embajador en Reino Unido –destaca un criterio de oportunidad, es decir, convertirse en testigo protegido. Cuando todo estaba listo para cooperar con la autoridad federal, Rocha Cantú desapareció de la escena pública. Hoy es prófugo de la justicia. Se afirma que su paradero se ubica en Mónaco, el paraíso fiscal europeo, donde estaría escondido, pero oficialmente no se ha confirmado tal versión.
Rocha Cantú: Una historia criminal
El empresario Raúl Rocha Cantú –codueño del cincuenta por ciento de las acciones del certamen Miss Universo –, propietario de la red de empresas ligadas al crimen organizado, fue declarado prófugo de la justicia por parte de la FGR el año pasado.
La razón, según explicó la dependencia, es que no se presentó a dos citatorios para seguir con los trámites que lo convertirían en testigo protegido, pues enfrenta acusaciones por tráfico ilegal de combustibles, venta de armas para el cártel de Jalisco Nueva Generación, lavado de dinero y trasiego de drogas.
De ser un empresario menor hasta hace poco más de una década, Rocha Cantú alcanzó un vertiginoso ascenso en el mundo empresarial y dentro de la delincuencia organizada. Así se encumbró. Sus primeros pasos comenzaron en su natal Monterrey exportando materiales de construcción especializados.
Luego, con un capital de dudosa procedencia, adquirió el casino Royal que, en el año 2011, fue incendiado por negarse a pagar el llamado derecho de piso. El ataque al negocio se le atribuyó al cártel de Los Zetas, entonces uno de los más poderosos de México.
Aquella tragedia dejó más de 50 muertos, los cuerpos carbonizados quedaron atrapados en el interior del lugar. De acuerdo con testigos, un grupo armado irrumpió al casino y comenzó a dispararle a los asistentes. Luego, rociaron el negocio con gasolina y le prendieron fuego. La gente que estaba adentro no pudo salir debido a que las puertas de evacuación estaban cerradas. El saldo de muertos alcanzó la cifra de 52, según la versión oficial, cuyos cuerpos terminaron completamente calcinados.
Las autoridades municipales de Monterrey dijeron, luego de los hechos, que Rocha Cantú no tenía permisos para operar el casino; que su situación era ilegal. Por ello, le giraron una orden de aprehensión, que nunca se cumplimentó, ya que el empresario se fue a radicar con su familia a Estados Unidos, desde donde comenzó a manejar sus negocios legales e ilegales.
Realizó cuantiosas inversiones en bienes raíces –uno de los negocios más socorridos por los lavadores de dinero –; constituyó múltiples empresas para operar el tráfico de gasolinas, drogas y armas. Con MORENA en el poder presidencial su ascenso económico fue fulgurante: obtuvo contratos en Pemex y se ligó al negocio sexenal más boyante: el tráfico de combustibles.
Unos días antes de la final del certamen Miss Universo –donde la corona fue ganada por la tabasqueña Fátima Boch presuntamente por influencias de Rocha Cantú –el empresario fue notificado de una orden de aprehensión.
Se afirma que el indiciado se presentó ante la FGR y solicitó ser considerado como opción para ingresar al criterio de oportunidad, es decir, convertirse en testigo protegido. Al frente de la FGR estaba Alejandro Gertz Manero, aunque ya tenía un pie fuera de la fiscalía tras la propuesta para ser embajador en Reino Unido.
Este caso resultó tan escabroso que influyó y no poco en la destitución de Gertz Manero como fiscal, pues resulta que durante las investigaciones que había seguido la FGR aparecen llamadas de Rocha Cantú con miembros de MORENA, entre otros, Ricardo Monreal, líder de los diputados morenistas en la Cámara de Diputados; María Luisa Alcalde, entonces dirigente nacional de MORENA, así como Marcelo Ebrard, entre otros. La investigación nunca alcanzó a estos personajes.
Un testigo peligroso
El asunto causó tremendo revuelo debido a que, por ninguna razón, convenía que Rocha Cantú se convirtiera en testigo protegido, ya que la ley obliga al aspirante a incriminar a personajes que realizaron negocios o brindaron protección en sus operaciones ilegales.
En la lista de presuntos cómplices de Rocha Cantú figuraban nombres como Adán Augusto López, exgobernador de Tabasco y jefe del cártel de La Barredora, que operaba con Hernán Bermudez Requena, su socio y cómplice actualmente preso en el penal de máxima seguridad del Altiplano.
Andrés Manuel López Beltrán, “El Andy”, cuyo principal socio y/o testaferro responde al nombre de Amilcar Olán –huachicolero y traficante de influencias para obtener contratos del gobierno –quien ahora colabora con las autoridades de Estados Unidos, pues se le acusa de introducir a México decenas de buques con huachicol en sociedad con el hijo del expresidente López Obrador. Rocha Cantú no operaba solo. Tenía protección política. Por ello gozaba, como nadie, de impunidad.
En medio de este tenso entorno se dio la salida de Alejandro Gertz Manero de la FGR y, con una celeridad inusitada, fue nombrada por el Senado de la República Ernestina Godoy como titular de la fiscalía. Pero cuando esto ocurrió, Rocha Cantú ya había abandonado el país. ¿Cómo logró evadir la justicia? ¿Quién lo ayudó a escapar? Convertido en un perseguido, ¿Cómo logró huir de las garras de la FGR y de la milicia? Todo apunta a que lo más conveniente para la FGR era que Rocha Cantú no se convirtiera en testigo protegido. Para el régimen era sumamente peligroso que soltara información sobre más políticos implicados en negocios criminales.
Ernestina Godoy no sólo es una pieza muy cercana a la presidenta Claudia Shienbaum sino que también responde a los intereses del expresidente Andrés Manuel López Obrador y otros distinguidos miembros de MORENA.
Presuntamente porque Rocha Cantú no se presentó a dos citatorios fue descalificado para ser testigo protegido. Y ahora se le considera un prófugo de la justicia, cuyo paradero se desconoce, aunque se afirma que vive en Mónaco.
Rocha Cantú y su imperio
Raúl Rocha Cantú construyó un emporio financiero en pocos años, con el apoyo de cómplices y del crimen organizado, al que sirvió con la venta de armas y drogas.
Además, gozó de la amistad del expresidente López Obrador, de la actual mandataria Claudia Sheinbaum, senadores, diputados, gobernadores, toda una red mafiosa, que le servía de escudo de protección para realizar sus jugosos negocios.
En 2011, como ya se dijo, se marchó de México tras el incendio del casino Royal, quemado por Los Zetas, del que era propietario, y algunos años después entró al radar de las autoridades cuando la FGR lo comenzó a investigar por Delincuencia Organizada.
La información de la FGR establece que, para facilitar sus operaciones, gestionó convertirse en Cónsul de Guatemala en México, con sede en Toluca, Estado de México; desde el país centroamericano movía grandes cantidades de droga, armas –que se entregaban al Cártel de Jalisco –y también era responsable de mover, vía marítima y terrestre, cuantiosos cargamentos de huachicol. En esta red de negocios otros datos también lo ligan con el cártel Unión Tepito, socios del primer grupo criminal que controlan el tráfico de drogas en la Ciudad de México.
La investigación en su contra se robusteció porque se detectaron operaciones financieras multimillonarias en sus empresas. Al viejo estilo, utilizaba el dinero de los negocios ilegales para fondearlos en sus compañías legales. Movía flujos de dinero mediante el esquema del “pitufeo” –en pequeñas sumas depositadas en cientos de cuentas –con el fin de no ser rastreados. La criptomoneda fue otro nicho se lavado de dinero para el empresario regiomontano.
De acuerdo con una fuente consultada por este reportero, el expediente de Rocha Cantú también contiene un número considerable de llamadas –escuchas telefónicas –con sus colaboradores, así como con políticos de MORENA, entre los que sobresalen el diputado Ricardo Monreal; Marcelo Ebrard, María Luisa Alcalde, entre otros, con los que mantenía comunicaciones constantes. Pero la FGR no investiga a ninguno de ellos. Las razones se desconocen, pero resultan obvias: no tocan a nadie del clan MORENA.
También hay policías y hasta funcionarios de la propia FGR que le filtraban información sobre el avance de las investigaciones en su contra.
De acuerdo con el expediente criminal, Rocha Cantú se implicó en el negocio del tráfico de hidrocarburos ilegal en 2017 y en tan sólo tres años ya contaba con permisos de las autoridades para importar y exportar combustibles, incluso, de dudosa procedencia, a través de la red de puertos que opera el CJNG para mover sus cargamentos de fentanilo y precursores químicos.
El huachicol
En Monterrey, Nuevo León, de donde es oriundo, creó con otros socios dos estaciones de servicios para la venta de diésel y gasolina. Un año más tarde constituyó la empresa BSE Combustibles, una compañía de distribución y comercialización de gasolinas con permisos del gobierno para operar en México.
La etapa de la pandemia fue su gran oportunidad para entronizarse en los negocios a gran escala: En 2020, constituyó las empresas Latin American Energy Group y Global Solutions Energy Group, con las cuales se consolidó en el mundo energético nacional e internacional.
También obtuvo contratos multimillonarios para la construcción de ductos en Petróleos Mexicanos, y ese mismo modelo lo aplicó en Panamá con otra empresa de su propiedad: Orbison Energy.
Luego, con las sumas millonarias que obtuvo en sus negocios ilegales, adquirió el cincuenta por ciento de las acciones del certamen Miss Universo y, por ser amigo y socio del padre de la ganadora Fátima Boch –Bernardo Boch Hernández, contratista de Pemex –presuntamente manipularon el concurso para que la tabasqueña ganara.
Todo esto trajo como consecuencia no sólo el escándalo de un mega-fraude en el certamen, sino la cascada de investigaciones contra Rocha Cantú que primero lo colocaron en la antesala de convertirse en testigo protegido y ahora está declarado por la FGR como prófugo de la justicia.
Hasta ahora nadie sabe de su paradero. La FGR, como procede en estos casos, podría solicitar el apoyo de Interpol, girar una ficha roja a nivel internacional, a fin de ubicar y detener al presunto narco-empresario del huachicol, las armas y las drogas.
El caso de Rocha Cantú y su red de cómplices, sigue abierto, pero a un año de haberse dado a la fuga –con o sin el consentimiento de la 4T –oficialmente nada se sabe del paradero del empresario ni se conocen pormenores respecto de cómo logró huir del país. Ni siquiera una medida de arraigo gestionó la FGR para mantenerlo en México. Una versión sostiene que salió en avión privado hacia Europa, con un presunto plan de vuelo alterado con nombres falsos. Tampoco nada se sabe respecto de aseguramiento de cuentas y propiedades. En suma, el caso Rocha Cantú está envuelto en la opacidad oficial.



