Alerta en el bolsillo: Canasta básica sube a $2,085 y supera el salario mínimo en marzo 2026

La cuesta de marzo está pegando con fuerza a los hogares mexicanos. Según el reporte más reciente de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec) publicado este 17 de marzo de 2026, el costo promedio de la canasta básica alimentaria (44 productos esenciales) alcanzó los $2,085.33 pesos, un incremento mensual del 1.11%.

Sin embargo, la cifra nacional esconde realidades mucho más crudas en el interior del país, donde algunos estados han registrado aumentos de doble dígito en apenas 30 días, impulsados principalmente por el costo de frutas y verduras.

Los estados con la canasta más cara y mayores alzas
El Estado de México se posiciona como la entidad donde es más costoso alimentarse, superando los $2,350 pesos por canasta. Por otro lado, Campeche vivió un incremento histórico del 15.58% en solo un mes.

Estado Precio de la Canasta (Marzo 2026) Estado con Mayor Alza (%)
Edomex $2,353 Campeche (15.58%)
Nayarit $2,319 Durango (6.06%)
Tabasco $2,307 Tamaulipas (5.92%)
Colima $2,301 Quintana Roo (4.63%)
Durango $2,293 Coahuila (4.15%)
El “Top 5” de productos que más subieron
El jitomate es, por mucho, el producto que más ha castigado el presupuesto familiar este mes, con un aumento superior al 60%.

Jitomate: Subió de $28.13 a $45.09 (60.33%).

Limón: Subió de $36.16 a $43.44 (20.14%).

Tomate verde: Subió de $42.95 a $47.34 (10.22%).

Pollo entero: Subió de $77.38 a $80.81 (4.44%).

Papa: Subió de $33.05 a $34.39 (4.07%).

Brecha salarial: Comer cuesta más de lo que se gana
Cuauhtémoc Rivera, presidente de Anpec, advirtió que una familia promedio de cuatro integrantes requiere al menos $10,064 pesos mensuales únicamente para cubrir sus necesidades alimentarias básicas en zonas urbanas.

Esta cifra choca de frente con el salario mínimo mensual ($9,582.47), lo que significa que millones de trabajadores no ganan lo suficiente ni siquiera para comer, dejando fuera gastos vitales como salud, renta, transporte y educación.

“La inflación se convierte en un flagelo que golpea con mayor fuerza a los hogares más vulnerables, aquellos que destinan 90 centavos de cada peso a la compra de alimentos”, señaló Rivera.