* LA INCORRECCIÓN FEMINISTA
Cuando decimos en México que hay muchas razones por las cuales las mujeres deberíamos manifestarnos es correcto. Millones de mujeres, desde su más tierna edad experimentan violencia, inseguridad, discriminación y ausencia del estado de derecho. Muchos dirían que estas omisiones del Estado también son para los hombres y es correcto. La cuestión femenina, es que por nuestra estructura biológica somos vulnerables de maneras distintas. Además, el sólo hecho de que muchas mujeres víctimas son madres, hace que la violencia tenga una repercusión más amplia. La última versión de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de los Hogares indica que el 70.1% de todas las mujeres, han experimentado al menos una situación de violencia en su vida…
El tema de la violencia es complicado. Es un tema incómodo y por esto, muchos prefieren evadir el tema. “Ojos que no ven, corazón que no siente…” Sin embargo, la violencia es un fenómeno que cada día se nota más. Pareciera que el Estado está desbordado. No hay garantías y cada día son más las víctimas.
Hace unas semanas se llevó a cabo la marcha del 8 de marzo. El objetivo de esta fecha es “visibilizar” los derechos de las mujeres. Sin embargo, es fecha, se ha convertido en un pretexto para normalizar justo lo que no se debe normalizar: la violencia, el vandalismo, la inacción de las autoridades ante hechos desordenados y violentos. Y lo más irónico es que las mujeres que participan en dichas manifestaciones colaboran activamente en esta mundanización del delito. ¡Qué ironía!
La incorrección feminista no sólo deformó la intención del día, sino que confunde a las mujeres más jóvenes. En una escuela particular de Mérida, la maestra de civismo les dijo a unas estudiantes de secundaria, que el derecho a protestar permite la destrucción de monumentos, edificios y calles, así como la posibilidad de encender cosas. ¡Imagínense, una maestra normalizando la comisión de delitos! Incendiar, pintar o destruir bienes públicos y privados es considerado delito, tanto en el Código Penal Federal, así como en los códigos locales. El derecho a manifestarse no es compatible con la destrucción de bienes y mucho menos con la violación de los derechos humanos de otras personas. No existe el derecho a lastimar a otros, ni a sus pertenencias.
La violencia contra las mujeres es sistémica, es decir, las mismas instituciones del gobierno la permiten, la auspician. Y ahí radica la principal incorrección de las que hoy se autodenominan feministas: la acción de protesta y denuncia está mal dirigida. Si el principal violentador de los derechos humanos es el Estado, ¿por qué no dirigen las acciones a las instituciones que más omisiones y daño nos han provocado? No son las calles, ni los monumentos, ni las mujeres policías, ni las iglesias a quienes hay que interpelar. Si las mujeres queremos combatir la violencia sistémica, debemos interpelar a las Fiscalías, que no integran bien las carpetas de investigación, al Ejército, por sus múltiples violaciones a los derechos humanos, a las instituciones policiacas, por no investigar y perseguir los delitos y a los diputados por configurar leyes injustas….



