La Columna/Fanny Yépez

* En la actualidad en la política existen “Judas Iscariotes de nuevo cuño»
* Políticos traicionan el pueblo al no cumplir sus promesas de campaña
* La ingratitud de políticos les arrojara derrotas en las elecciones intermedias

Xalapa, Ver., 2 de abril de 2026.- El Miércoles Santo marca el final de la Cuaresma y conmemora la traición de Judas Iscariote, quien acordó entregar a Jesús por 30 monedas de plata. Es un día de reflexión sobre la fragilidad humana y la preparación espiritual para el Triduo Pascual, conocido también como el «día del espía».

Nuevos «Judas» en la sociedad, algunos líderes religiosos y analistas utilizan el término «Judas Iscariotes de nuevo cuño» para referirse a figuras modernas en la política o la economía que, según ellos, sacrifican valores éticos o el bienestar común por el poder o el dinero.

La traición es la ruptura de un pacto de confianza, lealtad o fidelidad, ya sea en relaciones personales (pareja, amigos) o profesionales. Implica un daño intencionado por deslealtad, infidelidad o engaño, generando profundas heridas emocionales, ira y desconfianza. También puede referirse a la deslealtad hacia la patria (delito).

La percepción de que los políticos han traicionado al pueblo mexicano es un tema recurrente y complejo en la política mexicana, caracterizado por acusaciones cruzadas entre diferentes partidos y actores políticos.

Percepción de Traición, existe la opinión de que los políticos, una vez en el poder, fallan a sus promesas, actuando en beneficio propio y no del pueblo. En contextos de alta tensión política, se han utilizado términos como «traidores a la patria» para señalar a funcionarios que no votan conforme a la agenda propuesta por el partido mayoritario.

La percepción de que las promesas no se cumplen abarca a diversos partidos políticos. Analistas señalan que, en ocasiones, las metas planteadas en campaña son inalcanzables o requieren de una participación social que no siempre se concreta.

Este martes le preguntamos al Arzobispo, de Xalapa, Monseñor, Jorge Carlos Patrón Wong sobre si en la actualidad hay políticos que han traicionado al pueblo, al no cumplir sus compromisos y promesas de campaña.

Nos respondió que “el ser humano puede entender. La primera es, todos nosotros hemos sido traicionados, o cuando un niño, un adolescente, un joven, un adulto, acumulamos traiciones. Pero también, de los niños, nosotros traicionamos, ambas cosas”.

Y aquí, cuando hacemos un análisis de nuestras propias traiciones, a nosotros mismos, a nuestra familia, a Dios, a principios que hemos proclamado, a promesas que hemos hecho, cuando comprendemos los móviles y dinamismos de nuestras propias traiciones, entonces podemos comprender los móviles de las traiciones de los otros. Y los móviles de las traiciones estructuradas y organizadas. Esta dinámica realmente es salvadora, porque no se trata de hablar de nosotros, lo hablo de nosotros, porque en usted veo reflejadas mis propias traiciones.

Si nos colocamos a ese nivel, podemos entender muy bien qué hay detrás de las traiciones, que intereses se mueven, que debilidades. Esto, y es aquí donde creemos en Dios, pedimos a Dios, por una parte, que nosotros nos alejemos de ser traidores. Nosotros.

Porque yo sí puedo ser una persona más sincera y honesta con mi familia, con mis
compañeros de trabajo, con mi vida profesional, con mi vida cristiana, con mi propia familia”.

Hemos visto y escuchado a esos políticos que pronuncian discursos muy alejados de la realidad, entre lo que dicen y lo que hacen, entre lo que pregonan y lo que cumplen.

Hoy es un buen día para la reflexión, porque políticos van y vienen y esos que un día hacen campaña pidiendo el voto, vemos que cuando llegan al poder se olvidan de esas promesas, y esos criterios que repitieron de estar junto a la gente se desvanecen.

Varios encumbrados funcionarios son ingratos con la sociedad, se les olvida que muchos los ayudaron para que sumieran el poder y cuando toman posesión desconocen al pueblo y se transforman, en personajes ingratos. Esta ingratitud les arrojara derrotas en las elecciones intermedias, porque los ciudadanos les aplicaran el voto de castigo.

De candidatos son unos y de funcionarios empoderados son otros. Hemos conocido a esos que de un comportamiento humilde se van a la soberbia, la egolatría y hasta el modo de caminar van cambiando, porque se sienten poderosos, porque los humanos somos débiles y terrible la realidad cuando ven que por diversas razones sus desplantes van desapareciendo, porque perdieron credibilidad y es cuando el voto ya no les favorece y caen estrepitosamente y de manera irremediable.