Xalapa, Ver., 04 de julio de 2026.- El Estado decidió quedar fuera del Convenio de Coordinación para la Fiscalización Superior del Gasto Federalizado, con el objetivo de evitar la vigilancia directa y centralizada de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) sobre el ejercicio de sus recursos.
¿Ante ello, se abre la interrogante sobre el porqué la administración estatal se resiste y evita ser revisada por la Auditoria Superior de la Federación? ¿Acaso trata de ocultar algo turbio en el manejo de los recursos públicos?
La decisión de Veracruz de quedar fuera del Convenio de Coordinación para la Fiscalización Superior del Gasto Federalizado genera fuertes sospechas. Asociaciones civiles, analistas y sectores de la oposición consideran que esta medida fomenta la opacidad y dificulta rastrear el uso de los recursos públicos.
Esta decisión permite a la administración local evitar supervisiones directas: Eludir la revisión minuciosa y unilateral que la ASF realiza, sobre el destino final de los fondos y participaciones federales.
Contratación de despachos: Habilitar la posibilidad de recurrir a auditorías externas, las cuales en ocasiones no son compatibles con los criterios de evaluación y transparencia que exige la ASF.
Con esta medida, la administración prefiere mantener el control sobre la revisión de sus cuentas públicas a través de sus propios órganos locales—como el Órgano de Fiscalización Superior (ORFIS)—en lugar de sujetarse a los lineamientos federales.
Veracruz es una de las dos entidades del país que decidieron no suscribir este convenio. Aunque la omisión genera señalamientos sobre la intención de evitar la vigilancia directa de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y recurrir a despachos externos, la autoridad estatal no ha emitido un posicionamiento oficial sobre los motivos exactos de la medida.
Rechazar el convenio conlleva implicaciones directas en la fiscalización del gasto federalizado como son la pérdida de mecanismos coordinados y también la entidad se excluye de herramientas operativas clave, para auditorías en tiempo real y el intercambio de información directa con la autoridad federal.
Contraste con criterios técnicos, la preferencia por utilizar despachos contables externos ha sido señalada por especialistas como incompatible con las normativas de control interno de la propia ASF.
Rezago y opacidad en aclarar desvíos: La ASF constantemente detecta irregularidades y posibles daños patrimoniales millonarios en el gasto federalizado de los estados. La reticencia busca evitar que el control de estas aclaraciones (o las posibles acciones penales o administrativas derivadas) quede directamente en manos de instancias federales.
Sus razones deben tener los asesores del gobierno estatal pero no son claros; y muy bien aplica la frase aquella que dice: No hagas cosas buenas que parezcan malas.



