Palíndroma/Neftalí Celis Toral

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Imaginemos un nuevo topónimo para Veracruz.

En la toponimia de México se distinguen básicamente, los nombres de origen Nahuatl, por ejemplo, -y por antonomasia- el estado de México, que durante el virreinato fue denominado Reino de México y con antelación, parte del otrora imperio Azteca.
Ese gran imperio, que sucumbió en la conquista encomendada a Cortés y que se asentó en el territorio de la Gran Tenochtitlán, llamada así (en náhuatl, lugar de la tunas sobre piedras) porque de acuerdo a las versiones más aceptadas, los mexicas, del nahual Mexli, -forma apocopada de Huitzilopochtli, dios de la guerra y del sol llegaron hasta el lugar donde fueron guiados, así fue como finalizó la migración de este pueblo cuando encontró la señal divina y se fue construyendo lo que hoy es la imponente, histórica y convulsionada ciudad de México-, también denominada “el centro de la luna”.
Otros topónimos de origen náhuatl, son Tlaxcala, lugar de tortillas, Colima, lugar de los viejitos o de los coyotes, Jalisco, en el valle de la arena, Oaxaca, lugar de los guajes o Michoacán, lugar donde abundan los peces.
Hay otros epónimos, como Hidalgo, Quintana Roo, Guerrero o Morelos, destacados en el ámbito civil, político y militar en nuestro país.
Veracruz, por su parte, debe su nombre, a la llegada del contingente español, liderado por Hernán Cortés, el 21 de abril de 1519, conocieron la abundancia y riqueza natural de la zona, por lo que -la cuatro veces heroica con posterioridad- fue fundada y nombrada como Villa Rica de la Vera Cruz.
Bajó el cliché “el hubiera no existe”, si podemos imaginar y hasta suponer, un nombre para la entidad federativa, que si bien no representaría todo el mosaico cultural, natural e histórico, si sea conmemorativo de hitos, sucesos, circunstancias o de la evolución histórica, política y social del estado situado en el Golfo de México, donde convergen ríos, playas y lagunas en su extenso litoral y es la puerta por donde nace una gran biodiversidad de ecosistemas en el país, donde –y por ejemplo-, se erige en el centro de la ciudad de Veracruz el Faro Venustiano Carranza que simboliza además, orgullo y estoicismo de los veracruzanos, guía marítima que nos recuerda la sede del palacio nacional en plena revolución mexicana.
En esa evolución, mujeres y hombres, han dado lustre a este espacio donde los niños se convierten en maestros y donde los jóvenes tienen espíritu de héroes, donde los campesinos, productores y comerciantes hacen sinergia con los empresarios para competir económicamente con el café, la piña o los cítricos, por ejemplo y también su ganadería, sin soslayar su aportación en materia de hidrocarburos. La majestuosidad del Pico de Orizaba representa lo que el Estado ha sido siempre, no sólo desde aquel 1519 que Cortés piso suelo veracruzano y bautizó a la Villa Rica de la Veracruz, sino desde antes y con posterioridad.
Aquí, donde Juárez, promulgó el 7 de julio de 1859 el primer paquete de las Leyes de Reforma, convirtiendo a la ciudad en capital de la República. Puerta de entrada de los españoles, también fue la salida de Porfirio Díaz, al triunfar la Revolución; desde aquí, para México, llegó Maximiliano, en ese pasaje obscuro del Segundo Imperio Mexicano. En la ciudad homónima (Veracruz) hay signos de valentía y lealtad a nuestra bandera nacional, en icónico San Juan de Ulúa, recinto que simboliza la gloria como último reducto de la corona española. Ciudad ambicionada por tropas extranjeras –norteamericanos y franceses- que sucumbieron ante militares veracruzanos que dejaron su vida para defender la tierra fértil donde converge el mar con la belleza surrealista de su geografía. Hermosos los Tuxtlas, tanto como la cordillera central donde emerge como corona, Orizaba, con sus hermanas, Córdoba, Coscomatepec, Huatusco y Xalapa. Y Tuxpan de Rodríguez Cano, prodigiosa belleza, rodeada la de la huasteca, -de inconmensurable gastronomía, tradiciones inmaculadas y su xantolo-, y las extensas playas de Costa Esmeralda, -corredor turístico- del centro norte que empieza en Playa de Chachalacas, rodeada de las zonas arqueológicas de Zempoala, Quiahuiztlán y Las Higueras, y que se extiende hasta Playa Lechuguillas, Playa Navarro en el municipio de Vega de Alatorre y Playa Maracaibo en Nautla. Con los voladores en Papantla, testigos desde el crepúsculo hasta la pardeada de la cosmogonía donde se juntan semidioses y terrenales.

Lo mismo, ilustres militares, civiles, políticos y gobernantes, que artistas, músicos y deportistas que nacieron o crecieron en tierras veracruzanas. Con el orgullo de su gentilicio jarocho, con el acento especial con que se toca y se escucha la bamba o con la nostalgia y admiración con que se habla de Agustín Lara en todo el mundo.
Totonacapan, era el nombre que tenía la región norte del estado, asentada principalmente en Papantla con su imponente Tajín; y también en la región norte del estado de Puebla. El pueblo Olmeca, podría darle su nombre a esta región rica en recursos naturales y de tradición heroica, pues la madre de las culturas mesoamericanas, con su legado en las colosales cabezas de sus dioses, gobernantes o personajes ilustres que evocan la idiosincrasia del preclásico asentado en San Lorenzo y la Venta, tuvo influencia en el sur del país, desde la región de los Tuxtlas, en los estados de Tabasco y Campeche y con un
Y cuantas mexicanas y mexicanos, llevan un nombre propio que remonta a ese periodo, recordando, no solo el origen, sino a toda una cultura, desde Xochitl, Cuauhtémoc, Cuitláhuac, Moctezuma, Nayeli, Balam o la emblemática Malitzin o Malinalli (Malinche); y también, populares, algunos nombres originarios de volcanes en México, como Citlaltépetl (Pico de Orizaba), Popocatépetl (Montaña que humea), Iztaccíhuatl (Mujer Blanca), Xinantécatl (Nevado de Toluca), y Matlalcueyatl (La Malinche), provenientes principalmente del náhuatl y describen características de los volcanes.
Desde esta tierra, han llegado a la presidencia de la república Antonio López de Santa Anna, Francisco Javier Echeverría, (18 días) José Joaquín de Herrera, Sebastián Lerdo de Tejada, Francisco Lagos Cházaro, Miguel Alemán Valdés, Adolfo Ruíz Cortines y José Ignacio Pavón, quienes han tenido ya su juicio histórico.
La equidad, sobre todo, el reconocimiento a las capacidades de las mujeres, quienes participan en la vida pública con el mismo éxito con el que han participado históricamente como basales de la familia y la sociedad, en la medicina, en la ciencia, en el deporte, en la justicia, en la cultura y en las artes, como por ejemplo la actual ministra presidenta del Tribunal Superior de Justicia del estado Rosalba Hernández Hernández.
Y así como fue ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación el abogado Guillermo Ortiz Mayagoitia, originario de Misantla, también se han distinguido jueces, magistradas, magistrados, ministras y ministros que han dejado su legado en la jurisprudencia mexicana.
Desde esta perspectiva y de algunas más, Veracruz, nos brinda muchas oportunidades para que su nombre, nos indique más que una fecha especial para la conquista española, momento histórico en que inició la fusión de dos culturas con influencia religiosa, política y humanista presente hasta el día de hoy, sino un topónimo donde resalte el prodigio de esta tierra y visión y legado de quienes le han dado prestigio a la entidad.