* El fracking los agarra peleando y no ven el riesgo que acecha a Veracruz
Durante dos días, miércoles y jueves, uno de los temas dominantes en la prensa de la Ciudad de México fue el de la decisión de la presidenta Claudia Sheinbaum de echar mano del fracking (fracturación hidráulica) para obtener gas natural. Aunque ha matizado sus palabras y ha dicho que se haría con una tecnología “no tradicional” para proteger el entorno y que se tomará en cuenta la opinión de un grupo de especialistas, todo indica que la decisión ya está tomada.
El asunto es de la mayor relevancia para el estado porque una parte considerable de su territorio, de cara al Golfo de México, cae dentro de la cuenca “Tampico-Misantla”, que comprende los estados de Veracruz, San Luis Potosí, Hidalgo y Puebla, y que contiene 20.6 billones de pies cúbicos, por lo que la explotación va a beneficiar, o a afectar, toda la zona de Chicontepec en especial, pero también otros municipios del norte, y el anuncio del miércoles, que ya se había filtrado desde febrero pasado, ha revivido la polémica del daño irreversible que puede causar al medio ambiente.
La decisión presidencial se da cuando Veracruz (y los estados del Golfo de México) vive una crisis ambiental por el derrame de hidrocarburo que ha afectado todas sus playas, cuyo origen el gobierno todavía no puede determinar con precisión, lo que ha derivado en una confrontación política entre Morena y Movimiento Ciudadano, que ha escalado hasta la Cámara de Diputados con un pleito verbal entre sus diputados.
Veracruz, pues, teniendo tanta riqueza energética, creo que en igual o en mayor proporción corre el riesgo de sufrir daño ambiental incalculable, luego de que en nombre de la “soberanía energética” Sheinbaum dio un viraje de 180 grados respecto a su antecesor Andrés Manuel López Obrador, para quien el tema fue un tabú durante su sexenio, lo que muchos aplaudieron y, hasta donde percibí, pocos censuraron.
Las posturas este jueves estaban enfrentadas. Organizaciones civiles no ven viable un fracking sustentable, como lo plantea Sheinbaum, aunque senadores de Movimiento Ciudadano (MC), Acción Nacional (PAN) y Morena consideraron sensato explorar alternativas de explotación siempre y cuando no cause daño ambiental. No se supo de las posturas del PVEM, del PRI ni del PT, pero no dejó de llamar la atención que los que se consideran la verdadera oposición, o la más fuerte, se hayan sumado al interés y decisión de la presidenta.
En su momento Manuel Huerta se opuso; quién sabe ahora
En este contexto, no puede pasar inadvertido que el 20 de febrero pasado, el senador Manuel Huerta, de Morena, declaró en conferencia de prensa que ninguna autoridad podía decidir el uso del fracking sino las comunidades. Anunció entonces que se reuniría con los pobladores de las comunidades para saber qué acuerdos habían tomado en asambleas comunitarias.
«Quiero ver si las tomaron, ya que la reforma al (artículo) Segundo Constitucional, la comunidad es la que decide, no es ninguna otra autoridad, vamos a revisar… Yo soy de los que piensan que el fracking no es una práctica positiva. En alguna reunión de la Secretaria de Energía lo planteé, no estaba tomada todavía la decisión», aunque ante la posibilidad que manejó entonces Sheinbaum dijo que lo mejor era ver qué estaban haciendo las comunidades. Que se sepa, en el estado ningún otro legislador, ni local ni federal, le ha entrado al tema.
En su declaración del miércoles, la presidenta trató de convencer diciendo que en Estados Unidos se habían opuesto al uso de la técnica, pero que cuando se decidieron, el país del norte rebasó todas sus expectativas, obtuvo su autonomía y dejó de depender del gas de importación. Es cierto, pero México no tiene su tecnología ni una mano de obra altamente especializada que garantice, al menos de entrada, que no se va a producir contaminación.
Lo que pase el próximo año, para cuando está programado que se empiece a perforar fracturando el terreno lleno de rocas, lo habremos de ver. Quién no quiere el progreso y el desarrollo, la autonomía energética del país, la riqueza que puede generar, pero también a cuántos no les preocupa que se cause un daño para siempre, que necesariamente va a afectar a miles de norteños-huastecos veracruzanos.
El dinero que se va a mover, botín para la delincuencia
Todo lo anterior sin tomar en cuenta que también necesariamente se va a activar y fortalecer la economía de la amplia zona, que habrá dinero, pues, lo que incrementará la presencia de la delincuencia organizada, que no querrá dejar pasar la oportunidad de sacar provecho de la mina de oro que se le abrirá, y ya se puede imaginar uno cómo empeorará la situación de violencia e inseguridad que está desbordada y fuera de control en todo el norte de Veracruz.
La crisis ambiental en la costa es innegable y será de largo plazo, con el consiguiente daño a miles de pescadores. Ahora se tiene encima ya la amenaza de otra crisis ambiental, esta por el posible uso de grandes volúmenes de agua y de aditivos tóxicos necesarios para perforar, que contaminarían todo lo que alcancen y, por supuesto, la flora, la fauna, los mantos acuíferos y pondrían en peligro la propia vida humana. Nada se puede descartar.
Observo, no sin dejar de lamentar, que legisladores, pero también los gobernantes, en lugar de estar preocupados por el posible gran problema y preparándose para tomar previsiones, están enfrentados dando un espectáculo de bajo nivel, distrayendo y distrayéndose de lo verdaderamente importante, guerra sin sentido porque, por otro lado, en temas como el Plan B han jalado juntos.
Los verdaderos políticos se pelean, pero se toman el café juntos
Ante esto último, no puedo evitar una digresión personal. Tantos años he manejado información política –56, los mismos que cumpliré como periodista el próximo 10 de mayo–, he sido testigo de sucedidos políticos a lo largo de los años, he convivido con políticos, los he escuchado, he sido confidente de muchos, que ya casi nada me sorprende de lo que ocurre en ese quehacer, y podría decir que por eso siempre estoy preparado para saber, sin alterarme, lo que para otros podría parecer inverosímil, o sorprendente, o reprobable.
Siempre desde áreas de prensa, actor también en decisiones políticas, aprendí que el verdadero arte de la política tiene su quid en el diálogo y la negociación; que quienes ven al adversario como enemigo y toman los asuntos públicos de manera personal y se pelean a muerte y para siempre, no son políticos de verdad. La historia nos da muchos ejemplos, como cuando se negoció el fin de la Segunda Guerra Mundial, o ahora mismo, cuando Trump, cuasi derrotado por Irán, con muchos miles de civiles inocentes muertos por su culpa y la respuesta de su enemigo, sus representantes se han sentado a negociar la salida del conflicto, haciendo uso del diálogo y la negociación. Sin duda, se dan la mano y toman café juntos.
¿MC y el PAN nuevos aliados de Morena en lugar del Verde y el PT?
En la columna de ayer di cuenta de cómo se agarraron del chongo en la Cámara de Diputados, por el tema del derrame de crudo que afecta toda la costa del estado, los diputados federales Sergio Gil, de Movimiento Ciudadano (MC), y Paola Tenorio, de Morena, los dos veracruzanos, uno del puerto jarocho, la otra de los Tuxtlas. Pero, oh, cosas de la política, mientras casi se echaban encima una cubeta de chapopote, en otro momento MC se sumaba a Morena y aprobaba, en lo general, el Plan B (la reforma electoral descafeinada) de la presidenta Claudia Sheinbaum, sumándose así al PVEM y al PT, aliados declarados del partido guinda.
Cierto, la diputada Patricia Flores, de Movimiento Ciudadano, adelantó, antes de votar, que su bancada apoyaría el proyecto en lo general por las medidas de austeridad, pero que sin embargo presentarían diversas reformas porque la minuta tenía muchas fallas. Ahora ven bien también la decisión de Sheinbaum de usar fracking para obtener gas. ¿Simuladores, traidores a la patria? ¿O debieran oponerse por sistema, solo por oponerse? ¿Lo mismo los del PAN?
Esto es política, al menos política a la mexicana. No me sorprenderá si mañana veo darse un fuerte y cálido abrazo a Sergio Gil y a Paola Tenorio, ni tampoco que MC y el PAN desplacen al PVEM y al PT como nuevos aliados de Morena y junto con los guindas se repartan el gran pastel político del país. Pero el papel de la prensa será seguir señalando y denunciando, siempre, y el del ciudadano defender sus derechos humanos, uno de ellos el de la preservación de su hábitat, sin atenerse ni esperar a que los políticos lo hagan por ellos.



