* En política no hay derrotas ni victorias eternas.
Luego de los resultados del pasado uno de junio donde el electorado se expresó, para la renovación de los 212 Presidencias Municipales de la entidad, quedan algunas reflexiones y tareas por cumplir.
A lo largo de los años escucho en repetidas ocasiones que hay mucho tiempo entre la validez de la elección y la entrada en funciones de las nuevas autoridades, en estricto sentido seis meses.
Se entiende la ansiedad de quien resulta ganador de una elección para asumir el cargo lo más pronto posible, sin embargo, todo tiene un por qué.
Ese tiempo es suficiente para preparar su Plan Municipal de Desarrollo, es decir, tener la hoja de ruta que tendrá una administración y no llegar a improvisar.
Desde el primer momento los hombres y mujeres ganadores de una elección deben ejecutar los proyectos para tratar de que se hagan realidad lo más pronto posible por el bien de la mayoría.
La participación ciudadana fue baja durante la jornada electoral, sin embargo, la expresión de las urnas lleva un mensaje.
Don Yayo Gutiérrez político y periodista veracruzano, decía que en los eventos políticos los aplausos no eran a favor de alguien, que más bien eran en contra de alguien.
Así la expresión de las urnas, quienes ganaron deben tomarlo con cautela, no “marearse” en el ejercicio del poder, porque en muchos casos, los votos posiblemente fueron más en contra que a favor de alguien.
Quienes tomarán las riendas de las administraciones municipales deberán aplicarse desde el primer minuto, transparentar las cuentas, realizar obra en beneficio de todos, entre muchas otras cosas más.
Pero lo más importante es no fallarle al electorado, observar los aciertos y los errores cometidos por sus antecesores y actuar en consecuencia.
No se trata de un simple “quítate tú pa ponerme yo”, eso no le serviría a la mayoría, se trata de ejercer el poder en beneficio de todos, se trata de lograr acuerdos y unir a los pueblos no de dividirlos, se trata de tener altura de miras y buscar con sus homólogos, alcaldes y alcaldesas unir esfuerzos en proyectos regionales.
Se trata de servirle a la gente para que con el paso del tiempo no resulte más caro “el remedio que la enfermedad” y se terminen cometiendo los mismos errores que los antecesores.
Si al final de las historias que están por comenzar se cometen las mismas prácticas de quienes hoy terminan, se estarían cometiendo los mismos errores.
Ya se verá.



