* El cártel de Los Soles, surgido en la etapa del chavismo sigue siendo la organización de narcotráfico más boyante en Venezuela y otros países de Sudamérica. Sus miembros, la mayoría piezas del Ejército Venezolano, son perseguidos por Estados Unidos, pero hasta ahora nada los detiene, pese a que están acusados de narcotráfico, terrorismo, lavado de dinero y tráfico de armas
* Asociado con el cártel de Sinaloa, Los Soles han establecido nuevas narco-rutas de Venezuela hacia México para exportar cocaína y fentanilo, así como una droga conocida como China White que combina fentanilo chino con heroína mexicana, una de las más adictivas y letales. De esta forma, el 90 por ciento del fentanilo que llega a Estados Unidos entra por México, de acuerdo con informes de la DEA
* Esto se ha convertido en una pesadilla para Estados Unidos y exige a México “endurecer su política contra el tráfico” de esa sustancia mortal
Ricardo Ravelo/Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo
Venezuela.- El noventa por ciento del fentanilo que se consume en Estados Unidos entre por México, de acuerdo con informes de inteligencia de la DEA, la agencia antidrogas norteamericana, aunque las autoridades mexicanas lo niegan.
Y buena parte de esa sustancia se mueve por Venezuela y los operadores de su trasiego están plenamente identificados: son los miembros activos del llamado cártel de Los Soles, cuyas piezas centrales forman parte del Ejército venezolano y tienen orden de captura internacional por parte del gobierno de Estados Unidos por tráfico de enervantes, terrorismo, lavado de dinero y tráfico de armas.
Con base en los informes de inteligencia, el cártel de Los Soles ha establecido nuevas rutas de trasiego desde el país sudamericano hacia México; utilizan sobre todo puertos, aeropuertos y aduanas. Disponen de un poderoso nivel de corrupción para someter a altos mandos militares de México y así lograr que la sustancia llegue al voraz mercado de consumo: Estados Unidos.
En México se ha detectado la presencia voluminosa de una sustancia tan adictiva como letal conocida como “China White”, droga que combina fentanilo chino con heroína mexicana; a veces la heroína es blanca y en otras ocasiones se mezcla con la negra, de poderosos efectos mortíferos, pues se considera que la adicción no es reversible.
Para poder establecer sus amplias conexiones –rutas marítimas y terrestres –el cártel de Los Soles mantiene una alianza estratégica con el cártel de Sinaloa, el más poderoso de México –con presencia en cien países del orbe –y considerado por las autoridades estadunidenses como la organización que más fentanilo introduce a ese territorio, aunque también figura su principal rival: el cártel de Jalisco Nueva Generación, que es considerado como la segunda agrupación del crimen organizado con mayor presencia en el continente latinoamericano.
FENTANILO: LAS ESTRATEGIAS DEL CRIMEN
Ahora que se agudizó el conflicto debido a la guerra entre Rusia y Ucrania, los países de Europa están urgidos de gas y petróleo, que no sea ruso, y se ven en la necesidad de buscarlo en otros países como Argelia, Bulgaria o inclusive en Sudáfrica.
Pero Estados Unidos ha planteado venderle a Europa el combustible que ya no les aporta Rusia y, para ello, el inquilino de la Casa Blanca se ha acercado a Venezuela, el país que cuenta con las más grandes reservas de hidrocarburos.
Pero hay una barrera que se debe franquear: las investigaciones criminales que el presidente Nicolás Maduro y su séquito enfrentan en Estados Unidos por narcotráfico, lavado de dinero y otros delitos relacionados con la delincuencia organizada, por los cuales cuentan con órdenes de aprehensión internacional desde el gobierno de Donald Trump.
La urgencia extrema y la imperiosa necesidad de petróleo y gas para Europa –un negocio que quiere capitalizar Estados Unidos –ha hecho que una delegación norteamericana se reuniera, hace algunas semanas, con Maduro y el gabinete del gobierno venezolano para plantear estas necesidades y sus soluciones. Maduro accedió no sin pedir que los cargos que enfrenta en Estados Unidos sean retirados.
Este juego geoestratégico tiene muchas aristas: Venezuela es un país aliado de Rusia y ha expresado su apoyo abierto a la guerra que desató el presidente ruso Vladimir Putin a Ucrania.
Estados Unidos, que se siente el dueño de América Latina, se acercó a Venezuela para negociar suministro de petróleo, gas y otros combustibles y no parece renuente a ceder a la petición de Maduro a cambio de consolidar un gran negocio: abastecer a Europa de los recursos que necesita en esta situación de emergencia causada por la guerra.
¿Será posible que Estados Unidos se olvide de los cargos criminales contra Maduro y un grupo de militares que conforman el llamado cártel de Los Soles? ¿Le dará carpetazo al expediente a cambio de que Venezuela le surta los recursos energéticos? En Estados todo es posible si para los norteamericanos el negocio resulta jugoso, como lo parece éste de alimentar a Europa de combustibles.
El cártel de Los Soles es una realidad. Está conformado por militares de alto rango de Venezuela que, por años, han estado implicados en el tráfico de drogas hacia Estados Unidos. En ese país existen voluminosos expedientes al respecto que implican, incluso, al propio presidente venezolano, Nicolás Maduro.
Pero, ¿Qué es el cártel de Los Soles? ¿Cómo opera y quienes lo conforman?
A través de Venezuela, capos colombianos encontraron facilidades y una vasta impunidad para mover sus cargamentos droga hacia el resto del continente, para luego introducirlos a Estados Unidos. Cientos de aeronaves despegaban desde cualquier punto venezolano y aterrizaban en Honduras, Guatemala y México –vía el estado de Quintana Roo –sin mayores complicaciones. Este momento de esplendor se vivió en el régimen de Hugo Chávez y ahora continúa con Nicolás Maduro, quien desde el poder opera el negocio del tráfico de drogas a través del cártel de Los Soles, según las investigaciones norteamericanas.
Después de la caída de los cárteles colombianos de Cali y Medellín, los más poderosos hasta mediados de la década de los noventa, una nueva generación de narcotraficantes emergió, pujante, en Colombia, quienes utilizan el territorio venezolano para traficar con sus mercancías ilegales.
Sin embargo, el régimen de Nicolás Maduro consolidó al llamado Cártel de Los Soles, integrado en su mayoría por civiles y militares que forman (o formaron) parte del gobierno de ese país y que ahora son investigados y perseguidos, junto con el presidente Maduro, por el gobierno de Estados Unidos.
El gobierno norteamericano, entonces representado por Donald Trump, acusó a Nicolás Maduro y sus colaboradores de narcotráfico, delincuencia organizada y terrorismo, por lo que giró orden internacional de aprehensión y, en varias ocasiones, el expresidente Donald Trump amenazó con invadir Venezuela para ejecutar la captura de los incriminados. Esto obligó a Maduro a resguardar sus fronteras con amplios batallones militares.
El cártel de Los Soles tiene historia: responde a las estrellas doradas que los generales de la Guardia Nacional Bolivariana llevan en sus charreteras. El término se usó por primera vez en 1993 cuando dos generales –el jefe antinarcóticos Ramón Guillén Dávila y su sucesor Orlando Hernández Villegas –fueron investigados por narcotráfico.
Actualmente se emplea ese nombre para describir a todos los funcionarios del gobierno venezolano implicados en el tráfico de drogas. Durante los últimos años, la agencia internacional “InSingth Crime” ha realizado acopio de información sobre altos oficiales –activos y retirados –que han estado vinculados al tráfico de cocaína. En total, estos casos están registrados en 123 archivos.
Algunos de los funcionarios del régimen de Nicolás Maduro implicados en el narcotráfico son Hugo Armando Carvajal Barrios. Fue diputado de la Asamblea Nacional del Estado de Monagas desde el 2015.
Otro es Henrry de Jesús Rangel Silva, quien fue ministro de Defensa y titular del Comando Estratégico Operacional de las Fuerzas Armadas de Venezuela en 2012.
Otro es Ramón Emilio Rodríguez Chacín, quien fue gobernador del estado de Guarico entre 2012 y 2017; Cliver Antonio Alcalá Cordones, éste fue comandante de la Cuarta División Blindada de Maracay y jefe de la zona de defensa integral de Aragua, en 2010.
A la lista de investigados por narcotráfico se suma Fredy Alirio Bernal Rosales, quien fue ministro de Agricultura Urbana, jefe de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción y Comisario General del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional desde 2017. También ostentó el cargo de protector del Estado Táchira en 2018.
No son todos: El gobierno de Estados Unidos también investiga a Néstor Luis Riverol Torres: fue ministro del interior, justicia y paz en 2012, cargo que repitió en 2016 y, más tarde, fungió entre 2008 y 2010 como jefe de la Oficina Nacional Antidrogas.
Luego de que el gobierno norteamericano hizo pública la extensa lista de funcionarios venezolanos ligados al narcotráfico y al terrorismo, Nicolás Maduro no removió a nadie de sus cargos, por el contrario, los ha ascendido en los más altos niveles de la estructura de gobierno.
En la amplia lista figura una pieza que ha sido considerada clave en el esquema del negocio del narcotráfico para el régimen de Nicolás Maduro. Su nombre: Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente y diputado por el estado de Managas.
Fuentes del departamento de Justicia de Estados Unidos cuentan con una ficha criminal que pinta a Cabello de cuerpo entero: El informe sostiene que el funcionario venezolano está ligado al tráfico de drogas y en otras actividades ilegales. Tiene expedientes abiertos en Estados Unidos, aunque es considerado un hombre hábil, sabe cómo protegerse –dice la ficha –y mantener distancia del trabajo sucio.
En mayo de 2015, el diario The Wall Street Journal reveló que se estaba investigando a Cabello por narcotráfico y, además, se le atribuía la jefatura del cártel de Los Soles. El periódico citó como fuente a Leasmy Salazar, quien trabajó como jefe de seguridad de Cabello, quien atestiguó que el funcionario tiene un roll importante en el paso de narcóticos por Venezuela.
Esta publicación enfureció al vicepresidente venezolano, quien de inmediato demandó al diario estadunidense por difamación, pero su pretensión fue rechazada por un juzgado estadunidense. En el artículo también se mencionó que su hermano –José David Cabello –está relacionado con el tráfico de drogas.
El segundo hombre más importante del gobierno de Venezuela –Tareck El Aissami, quien se desempeñaba como vicepresidente, también ha sido acusado de actividades ilegales, incluido narcotráfico. Antes de ser vicepresidente fungió como gobernador del estado de Aragua.
En la red que conforma el llamado cártel de Los Soles también es mencionado el general Néstor Riverol, quien fue ministro de Relaciones Interiores y Comandante de la Guardia Nacional Bolivariana.
El pliego de cargos en su contra sostiene que, desde el poder político, alertó a narcotraficantes sobre operativos que se iban a implementar contra ellos; además, obstruyó investigaciones, puso en libertad a narcotraficantes arrestados y se aseguró de que se devolvieran a los traficantes cargamentos de narcóticos que habían sido confiscados.
Pero la lista de altos políticos venezolanos no termina ahí. Cilia Flores, esposa del presidente Nicolás Maduro, se ha visto implicada en el delito de narcotráfico por asociación, según las investigaciones de Estados Unidos.
Se le relaciona con una red, integrada por sus sobrinos, quienes fueron capturados en Estados Unidos y acusados por tráfico de drogas, además, su hijo –Walter Jacob Gavidia –juez del área metropolitana de Caracas, tiene investigaciones en su contra.
La esposa de Maduro fue relacionada con el caso de Yasenky Antonio Lomas Rendón, piloto venezolano extraditado desde Colombia a Estados Unidos para responder por cargos de drogas. Este personaje fue acusado de participar en más de cien narcovuelos en la última década. Los aviones despegaban desde la comunidad de Apure hacia el Caribe repletos de cocaína, de acuerdo con las indagaciones.
VENEZUELA, TERRITORIO CLAVE DEL NARCO
La estructura del narcotráfico en Venezuela no está conformada por cárteles, sino por una serie de redes –muchas veces antagónicas –que inició en el régimen de Hugo Chávez, con nexos que se remontan casi dos décadas atrás y que se mantienen en el gobierno de Nicolás Maduro.
Venezuela siempre ha tenido un papel clave en el tráfico de drogas, dada su ubicación geográfica, sobre todo destaca la vecindad con Colombia, el principal productor mundial de cocaína.
En un inicio eran los narcos colombianos quienes llevaban el negocio en Venezuela. Les pagaban a oficiales del Ejército, ubicados en la frontera, para que ignoraran el paso de drogas. Luego la corrupción se agudizó. En lugar de mirar hacia otro lado, los mafiosos colombianos pidieron a elementos de la Guardia Nacional Bolivariana que protegieran e incluso que transportaran cargamentos. Su función de vigilar las fronteras, puertos y aeropuertos lo hacían aliados con sus socios los narcotraficantes.
Más tarde, surgió la alianza entre el cártel de Los Soles y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), sociedad que fue decisiva en el desarrollo del narcotráfico en Venezuela. En 2017, se firmó el acuerdo de paz entre las FARC y el gobierno colombiano, lo que obligó a los primeros a desplazarse, pero quedaron muchos disidentes en Venezuela que aún están vinculados al negocio del narcotráfico.
De acuerdo con informes de la DEA, el cártel de Los Soles tiene una alianza con el cártel de Sinaloa desde finales de los años noventa que se fortaleció a principios de esta década, luego de la fuga, en 2001, de Joaquín Guzmán Loera del penal de Puente Grande.
Este dato lo confirmó, además, Mike Vigil, exdirector de Operaciones Internacionales de la DEA: él dijo que “El Chapo” entró en contacto con la organización criminal en su momento ligada al chavismo, gracias a que los cárteles colombianos y las FARC operan el tráfico de cocaína de manera segura.
Según Vigil, los cárteles de Los Soles y Sinaloa movían entre 200 y 250 toneladas de cocaína colombiana que tenía como destino Estados Unidos, el mercado de consumo más boyante del mundo.
El negocio –dijo Vigil –creció debido a que encontraron una ruta segura: desde Colombia la droga llega a la frontera con Venezuela, de ahí parte hacia Honduras y en este país es entregada al cártel de Sinaloa, que se encarga de llevarla a su destino final: Estados Unidos, a través de México.
Durante el juicio de “El Chapo” en Nueva York salieron a relucir sus vínculos con un personaje dominicano llamado Antonio “Toño”, quien fue recomendado por el capo colombiano Alex Cifuentes Villa.
Guzmán Loera pidió al dominicano conseguir un terreno en un país del continente para construir “una rayita”. Se refería a una pista de aterrizaje que permitiera mover los cargamentos de droga hacia México.
El vínculo con el cártel de Los Soles le ha permitido al cártel de Sinaloa mover cuantiosas toneladas de cocaína a México a través de la llamada ruta del Caribe, una de las más explotadas y socorridas por el crimen organizado, donde mensualmente arriban unos diez narcovuelos repletos de cocaína. Se afirma que en esta red de negocios está implicado Rafael Caro Quintero, quien cuenta con operadores en todo el Caribe mexicano.
Las autoridades mexicanas conocen este entramado de narconegocios, pero raras veces intervienen. La Marina y el Ejército ha intervenido en algunos casos de aterrizajes de aviones con cocaína, pero salvo en esporádicos casos en la mayoría de los eventos los efectivos militares arriban al lugar después de que el avión ha sido descargado.



