Por si estaban con el Pendiente/Quetzalli Carolina Vásquez

* LA EDUCACIÓN PÚBLICA EN VERACRUZ, AL BORDE DEL COLAPSO; LA UPV EN EL ABANDONO.

Xalapa, Ver., 27/09/2025.- El gobierno de Veracruz presume avances en educación, pero, estudiantes y docentes de la Universidad Pedagógica Veracruzana (UPV), tienen otros datos: abandono, falta de recursos y centralización autoritaria del presupuesto.

La UPV, con 45 años de historia y presencia en 16 regiones del estado, presenta una crisis operativa y presupuestal que podría llevarla a detener sus actividades de docencia, investigación y formación profesional de más de 7,400 estudiantes activos.

La Secretaría de Educación de Veracruz (SEV) centralizó los recursos propios de la universidad sin ofrecer rendición de cuentas, y exige aplicar políticas de gratuidad sin respaldo financiero real; es decir, se ofrece educación gratuita, pero no sé les dota de recursos para sostenerse.

Lo que ocurre en la UPV no es un hecho aislado; la educación pública en Veracruz atraviesa por una crisis que afecta a la Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV), a la Benemérita Escuela Normal Veracruzana, a los Institutos Tecnológicos entre otras.

El problema es la ausencia de un plan financiero sólido por parte del gobierno estatal que, lejos de aportar soluciones, optó por recortar recursos, concentrar decisiones en la SEV y excluir a las comunidades académicas de los diálogos y la planeación presupuestal.

El gobierno estatal, encabezado por Rocío Nahle, promueve un discurso de gratuidad en la educación superior; lo que se ha convertido en un pretexto para retirar ingresos propios a las universidades, sin crear mecanismos claros ni suficientes de sustitución presupuestal.

La SEV, dirigida por Claudia Tello, ha intensificado el control central sobre los recursos de las instituciones educativas, generando una parálisis operativa que pone en riesgo el derecho a una educación pública de calidad.

Las decisiones presupuestales, tomadas sin consulta ni transparencia, han debilitado las capacidades institucionales y han expuesto a miles de estudiantes a condiciones indignas de aprendizaje.

En el caso de la UPV, destacan problemas como la falta de pagos a docentes externos y aplicadores de exámenes, la reducción de cuotas de recuperación para inscripción a licenciaturas sin compensación presupuestal y la carencia de insumos básicos para operar en los 16 Centros Regionales de Estudio por lo que el riesgo de parálisis académica y cancelación de programas educativos es inminente.

“Educación pública sin presupuesto es simulación”, sostienen los inconformes que exigen soluciones reales.

La petición de la UPV al gobierno estatal es clara: financiamiento suficiente, transparencia sobre los recursos centralizados, respeto a la autonomía operativa y la instalación urgente de mesas de diálogo con las autoridades educativas y financieras.

Con todo lo anterior es válido preguntar: ¿de qué sirve presumir gratuidad si no hay recursos para pagarle a los docentes? ¿Cómo formar maestros de calidad si las aulas no tienen ni insumos básicos? ¿Y cómo hablar de transformación educativa si se asfixia a las instituciones que han sostenido esa transformación desde hace décadas?

La comunidad de la UPV deja claro que no se rendirá, pero también advierte que no puede continuar sin condiciones dignas, sin presupuesto y sin voluntad política que respalde con hechos —no con discursos— el derecho a una educación de calidad.

En un Veracruz que aspira a ser referente educativo, la situación de la UPV, de la UPAV, de la Normal Veracruzana, de los Tecnológicos y de otras instituciones preocupa pues lo que está en juego no es solo el futuro de una universidad, sino el de toda una generación de profesionistas y docentes en formación.