LAS INTERROGANTES EN EL CASO DE ZENYAZEN
En mayo escribí una columna llamada “¿Qué le pasó a Zenyazen?” y hablaba del diputado federal cuyo cuerpo sin vida fue encontrado este viernes a un costado de la carretera Xalapa-Veracruz, delante de la comunidad Chichicaxtle.
En ese texto cuestionaba qué le había pasado al legislador quien, teniendo una carrera meteórica en la política, de repente perdió el control y su punto máximo fue cuando protagonizó un sainete en la Cámara de Diputados, donde se le veía en estado de ebriedad retando a golpes a otro diputado.
A Zenyazen lo conocimos como parte de aquella primera bancada de Morena en el Congreso del Estado. Una persona un poco introvertida, pero amable y muy llevadero. Cuando Morena ganó la gubernatura en 2018 y se convirtió en secretario de Educación, fue el primer funcionario que me contactó como una manera de acercamiento entre prensa y el nuevo régimen, lo cual siempre estaré agradecido. (De hecho, se llevaba bien con los periodistas y era el único funcionario que celebraba con ellos posadas o el Día de la Libertad de Expresión).
Debe decirse que Zenyazen se había convertido en pieza clave para Morena en Veracruz en la región de Córdoba. Si bien no tenía relaciones con los recientes alcaldes, el diputado era considerado el líder de la estructura morenista en ese distrito, que comenzó con la fundación del Movimiento Magisterial Veracruzano.
Recientemente estuvo impulsando a un joven empresario de nombre Omar López en sus aspiraciones a diputado local por ese distrito. Junto a esa persona, Zenyazen se dedicó a jornadas de salud y apoyo visual de lentes, llevando incluso a la Ciudad de México a pacientes con problemas de cataratas para su correspondiente cirugía.
En la Ciudad de los Treinta Caballeros también se comentaba que una de sus hijas está considerada para una diputación. Se sabe también que como parte de acuerdos familiares, él declinó buscar la alcaldía de Córdoba, para ayudar a su esposa a que llegara como magistrada del Poder Judicial.
Su suplente Ángel Etiem Jiménez Castañeda fue delegado regional de la Secretaría de Educación de Veracruz en Córdoba, pero regresó a las aulas. Él mismo encabezó este viernes una manifestación frente al Palacio Municipal de esa ciudad y expresó a reporteros que estarán en la espera de la información oficial que den las autoridades sobre el caso.
Pese al sainete en San Lázaro, Zenyazen no dejó de trabajar. Aparentemente estaba tratando de controlar los excesos y su salud mental, alejándose de los reflectores en meses previos al proceso electoral para renovar diputaciones federales y locales.
La muerte de Zenyazen sorprendió a todos. Fue algo inesperado porque el hombre que saludaba en náhuatl durante las conferencias de prensa, era considerado como parte de la nueva generación de políticos con mucho futuro, especialmente en la región de Córdoba y quizás pronto dentro de un cargo partidista o estatal.
Su partida deja un vacío de poder que quizás Morena no tenía contemplado; quizás ahorita se están preguntando en la cúpula qué sigue ahora sin el líder de esa parte del estado y qué ocurrirá con la gente que estaba alrededor de él.
Porque, sin duda, así como una familia sufre por su repentina partida, en la cochina y puerca política alguien se beneficia o busca crear mártires para sacar raja.
Por lo pronto, toca turno a la Fiscalía General de la República para investigar, pues atrajo el caso. Sólo falta que resuelvan como “resolvieron” el caso de “Chema” Guillén.
LA ESCENA
Hay cosas que no se pueden dejar de notar en la escena del crimen donde fue encontrado Zenyazen Escobar.
Un vehículo Mercedes Benz clase C (costo de un millón de pesos el más barato) fue encontrado entre las 9:30 y 10 de la mañana sobre la carretera Xalapa-Veracruz, estacionado sobre el acotamiento. Según reportes extraoficiales, no hay señales de violencia, no hay impactos de balas del exterior hacia el interior de la unidad, como tampoco derrape por un enfrenón o golpes de choques o cristales rotos.
Al interior de dicha unidad se encontró el cuerpo del legislador en el asiento del conductor, con una pistola tipo escuadra entre las piernas.
Según fotografías que han circulado, se le puede ver un impacto de bala en la cabeza y sangre en las manos. A su lado, en el asiento del pasajero, había una maleta color negra. Quienes lo conocían, sabían que el diputado portaba un arma para su protección personal (se desconoce si estaba registrada o no).
Al parecer se encontraba solo, lo cual resulta raro porque era sabido que Zenyazen siempre estaba acompañado por alguien, aunque también se sabía que de repente atendía asuntos privados solo.
Uno pensaría que se trataría de un asesinato porque muchos no creen que se pueda haber quitado la vida, pero la versión del homicidio plantea más interrogantes: de entrada, si alguien le disparó, tendría que haber sido alguien que lo conocía muy bien, sabía de sus rutinas, movimientos e incluso podría haberle hecho la parada en plena carretera y pedirle que bajara el vidrio del carro para dispararle.
Pero por lo encontrado en la escena, el vehículo parece impecable, estacionado en una carretera donde circula mucho tráfico y hay constante vigilancia policiaca. De hecho, no lejos de ahí, está una base de Seguridad Pública y Guardia Nacional en la comunidad Tamarindo.
En caso de un asesinato, tendría que haber sido muy elaborado: cargar un cuerpo, limpiar la escena a detalle, usar un hitman nivel Leo, El Profesional (“Asesino Perfecto”, le pusieron en México a la película), y en México si a algo estamos acostumbrados es al asesinato político escandaloso, el de que unos sicarios llegue a rafaguear al diputado con todo y vehículo…
¿Entonces por qué molestarse en crear una escena tan inmaculada?
La realidad es que las especulaciones no ayudan a nada. Es muy fácil ahora usar las redes para decir opiniones que antes se escuchaban en bares o cafés sin que afectaran a nadie, pero ahora el ring virtual crea narrativas de acuerdo a las creencias de cada quien. Es respetable, pero no ayudan en nada.
Me quedo con lo que comenta el buen amigo y doctor Benito Navarrete: “Si se confirma que Zenyazen Escobar decidió quitarse la vida, su muerte nos recordará que el dinero puede comprar comodidad, seguridad y oportunidades, pero no garantiza paz interior, salud mental ni felicidad. Podemos observar la vida pública, el poder y los bienes de una persona, pero desconocer por completo las batallas que enfrenta en privado. Por eso no deberíamos romantizar el éxito material ni especular sobre sus motivos; deberíamos aprender a tomar en serio el sufrimiento emocional, incluso cuando aparece detrás de una vida aparentemente privilegiada. El dinero ayuda, pero no basta y no garantiza felicidad ni estabilidad mental. No sería el primer político, famoso o empresario acaudalado que termina su vida de esta manera”.
Que en paz descanse, el buen Zenyazen.



