* Si Rocío rechaza el adelanto de fin de cursos, puede marcar un punto de quiebre
¿Qué quiso decir lo que dijo la gobernadora Rocío Nahle la tarde del sábado sobre el repudiado adelanto de fin de cursos que anunció el secretario de Educación Mario Delgado? Posteó: “Para nosotros lo más importante es que los niños y niñas concluyan su programa educativo”. Antes informó que dialogó con autoridades educativas y dirigentes magisteriales del área educativa del estado.
No fue específica como para tener la certeza de si su postura fue de apoyo o de rechazo a la decisión del muy repudiado funcionario a causa de la decisión que tomó, lo que seguramente sabremos con certeza en unas horas, aunque se entendió, o al menos el columnista así lo entendió, que no está de acuerdo en que el ciclo escolar concluya el 5 de junio y, de hecho, los alumnos tengan tres meses de vacaciones.
Sí esa fue su idea, se podrá decir que no hizo más que montarse en la línea de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien luego del anuncio de Delgado salió a pararlo diciendo que en realidad no se trataba sino de una “propuesta”, a pesar de lo cual el secretario insistió en que el ciclo termina el 5 de junio, aunque después matizó anunciando que este lunes se tomará la decisión final en reunión con secretarios del ramo del país.
Si la postura de Nahle es en contra de Delgado, tal vez no quiso hacer ruido pensando en que afectaría a Morena y por eso no dijo en forma abierta que Veracruz se opone, además para no ponerse en consonancia, en forma abierta, con los gobiernos opositores de Jalisco, Guanajuato y Nuevo León, que desde un principio rechazaron la ocurrencia de Mario Delgado y dijeron que en sus entidades la medida no aplicará.
Pero aun habiendo tomado una decisión en sintonía con la presidenta, si este lunes anuncia abiertamente su oposición y rechazo, entonces estará marcando un punto de quiebre que puede redefinir el rumbo de Veracruz respecto a su relación con el Gobierno federal y su pertenencia al Pacto Federal, es decir, hacer valer la autonomía y soberanía del estado (Estado Libre y Soberano de Veracruz de Ignacio de la Llave, dice la Constitución local) dentro de la Constitución.
Unidad no significa uniformidad
Desde gobiernos del PRI se polemizó sobre si lineamientos tomados desde el Gobierno federal debían aplicarse en forma estricta en todo el país, por igual. En Veracruz, algunos gobernantes y dirigentes políticos decidieron que no porque, decían, no se podía aplicar la misma receta para Nuevo León o Oaxaca, Jalisco o Guerrero, porque cada estado tiene sus propias características, en el entendido, además de que unidad no significa uniformidad, porque precisamente lo que le da la fuerza al país es su diversidad y su pluralidad.
Para mi gusto, Rocío debió haberse abierto y liderar a los gobiernos morenistas de los estados diciendo sin titubeos que en Veracruz se concluirá el ciclo escolar como está programado, es decir, que no terminará el 5 de junio, si es que no hubiera querido usar los conceptos rechaza y se opone, y que su decisión la basa en que, como dijo, lo más importante es que los niños y niñas (le faltó veracruzanos y veracruzanas) concluyan su programa educativo, pues son sus intereses a los que sirve.
Pero, creo, la oportunidad (se puede tomar como una oportunidad para un cambio) debiera servirle como punto de inflexión para marcar la propia ruta de Veracruz, que sirva a los intereses de los veracruzanos, con ella a la cabeza, lo que sería bien visto por sus representados, como seguramente verán bien si este lunes dice en forma abierta NO a la ocurrencia de Delgado, Veracruz no necesita que le digan qué tiene que hacer porque tiene ruta definida.
Cuando el destino nos alcanza
Las vueltas que da la vida. En política, y en la vida en general, tiene vigencia aquel proverbio que atribuyen a la sabiduría china: “Siéntate en la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo”. Han pasado apenas menos de cuatro años, desde aquel 17 de agosto de 2022 cuando Mario Delgado, entonces dirigente nacional de Morena, apoyó en forma abierta a Sergio Gutiérrez Luna para que fuera el candidato al gobierno de Veracruz.
En aquella ocasión, Mario ofreció una conferencia de prensa en Minatitlán al lado de Sergio, de quien dijo que tenía todo el derecho de participar como aspirante a gobernador de Veracruz como lo tenían otros militantes hombres y mujeres, y entonces, ya parados, le alzó el brazo de manera triunfal, lo que se tomó como la proclamación de que era su verdadero candidato, en contra de Rocío.
Hoy Nahle tiene puesta la mesa para devolverle aquel golpe, oponiéndose y rechazando su ocurrencia para adelantar el fin del ciclo escolar, y hasta podría descalificarlo como enemigo de Claudia Sheinbaum al decir que lo único que hace es crearle problemas para desestabilizarla. Lo que sucede ahora es un ejemplo vivo de que, como dice otro dicho, la venganza es un plato que se sirve frío. A lo que habría que agregarle que Delgado es otro que está en la mira del gobierno de Estados Unidos para entambarlo en una prisión gringa.
Sí, sin duda, el destino siempre nos alcanza.
Así como Adanely la ignoró, así Mario Delgado ignoró a Sheinbaum
Nuevamente, como sucedió con Rocío cuando la alcaldesa de Poza Rica, Adanely Rodríguez, la ignoró olímpicamente, ahora hizo lo mismo Mario Delgado con Claudia Sheinbaum. Aun se recuerda cuando la gobernadora reprobó que la presidenta municipal ganara más que ella, y no obstante lo que, sin duda, era una indicación para que corrigiera, la munícipe no reaccionó de inmediato ofreciendo que ella y el resto de la comuna, en la misma situación, lo haría. Fue muchos días después cuando mandó publicar en algunas columnas que ya lo había hecho, pero es la hora en que no ofrece ninguna prueba. Engaña o quiere engañar a Nahle, pero no a los veracruzanos.
Ahora, luego del despropósito de Delgado anunciando el fin del ciclo escolar el 5 de junio, la presidenta Sheinbaum salió de inmediato a corregirle la plana en su conferencia mañanera. Aún así, Mario insistió en su anuncio, o sea, igual, la ignoró y la ninguneó de ese modo. El problema no es Trump, o la CIA, o la DEA, o el FBI. El problema lo tiene en casa. Le restan autoridad y la dejan en ridículo, como lo hizo Rodríguez con Rocío. Si algo mantuvo al PRI en el poder por poco más de 70 años fue la disciplina rígida y el respeto a la autoridad del presidente (y del gobernador) en turno.
A Sheinbaum todos le faltan al respeto y le restan autoridad, lo mismo Adán Augusto que Noroña, los verdes que los petistas, pero, además, a la vista y atención de todos. Así, quién la respeta. Quiso imponer su ley antinepotismo para 2027 y los mismos de morena y sus aliados la batearon, y ya ni se diga sus planes A y B de reforma electoral. La que fue máxima autoridad tiene un grave problema de falta de autoridad, sin contar con que a la mayoría de los mexicanos nadie les quita la creencia de que quien en realidad manda es Andrés Manuel López Obrador, como en el estado, que quien sigue llevando el pandero es Cuitláhuac García Jiménez y su pandilla.
O sea, no solo se han dañado gravemente o desaparecido las instituciones, sino también se ha desgastado la institución presidencial. Los mexicanos observan y seguramente habrán de actuar en consecuencia en 2027.



