Línea Caliente/Edgar Hernández*

* Villamil, lo repudia la prensa libre; Armando Ortiz, periodista valiente

Más cuidado habrá de tener el Club de Periodistas A.C., cuando invite a un representante presidencial a tan señalada ceremonia anual de reconocimiento a lo mejor del periodismo luego del repudio al viejo y arrogante comunicador oficial Jenaro Villamil.
Villamil, en la ceremonia de premiación, tomó ayer la palabra para evocar de manera equivocada al periodista Manuel Buendía, asesinado tras un entramado organizado por el entonces Secretario de Gobernación, Manuel Bartlet, hoy arrodillado morenista para ligar el hecho mal narrado señalando a quienes no estamos de acuerdo con la política chaira que somos “sirvientes del imperio”.
Ello provocó la recia reacción del periodista Armando Ortiz, director de “Libertad Bajo Palabra”, quien en dos patadas lo puso en su lugar.
Olvida el indeseable Villamil lo verdaderamente sucedido con Buendía, así como el legado del mejor columnista de los últimos 50 años del siglo pasado, quien por cierto fue Jurado del Premio Nacional de Periodismo en 1980 y que votó en favor del reconocimiento y premiación a Froylán Flores Cancela y a quien esto suscribe.
Serían las persistentes denuncias de don Manuel Buendía las que moverían la mano oculta de Bartlet para ordenar balear por la espalda al periodista vía la Federal de Seguridad.
Villamil, al igual que cuando vino a Xalapa con la misma representación Jesús Ramírez Cuevas, responsable de prensa del presidente López Obrador, años atrás invitado por el Club de Periodistas de Celeste Sáenz, provocó el desagrado entre el gremio periodístico, aunque en esa ocasión no pasó a mayores.
Lo de Villamil, sin embargo, provocó el abucheo sobre todo por pretender dar una lección de lo que es la injerencia extranjera cuando la prensa veracruzana se ha caracterizado por ir a la vanguarda en la defensa de la soberanía.

Querer culpar a la disidencia de Morena, política o periodística, del intervencionismo norteamericano, hablar de la penetración del espionaje de la Casa Blanca en nuestro territorio -cuando por siglos Estados Unidos ha intervenido, invadido y operado en abierto- es una ridiculez.
Villamil es de los rabiosos de izquierda que sabe muy bien cobrar con la derecha. Es el malquerido por la prensa nacional por el manipuleo en abierto a través del organismo oficial que encabeza.
Ya mismo el acreditado columnista Raymundo Rivapalacio escribió que Villamil “tiene un descrédito creciente y ha sembrado enemigos por todos lados por sus actitudes arrogantes y panfletarias en las redes sociales”.
Y es que este burgués de izquierda, tal como se le define en las redes, es uno de los principales arquitectos de una maquinaria de propaganda y desinformación (a través de plataformas como «Infodemia») orientada a atacar a periodistas independientes y crear narrativas de Estado.

¿Al Club de Periodistas conviene o no invitar a personajes basura como Villamil?
La cortesía en todo evento de esa magnitud obliga a invitar al sector oficial que, en la mayor parte de los casos, como ocurre en Veracruz, el gobernante -en este caso Nahle- ordene a un representante de cuarta acuda como testigo de piedra y no más, pero hay que tener cuidado en tapiarle la boca.
El representante, testigo de piedra, tradicionalmente solo debe posar para la foto y no en aras del amordazamiento, sino para evitar desmadres como el de Villamil.
Y es que con éste no periodista resultó contraproducente invitarlo a hacer uso de la palabra para que vomitara propaganda chaira en momentos en que en estas tierras se viven momentos tensos por el secuestro en su propio domicilio de la periodista Roxana Guzmán y porque su presencia se registra en el marco del repudio que la gobernadora zacatecana, Rocío Nahle, le dispensa a le prensa no chayotera.
Veracruz carga con un infausto legado de estar colocado como el primer lugar en el asesinato de periodistas.

El arrogante Jenaro Villamil, por tanto, no es ni será bienvenido en Veracruz y bien, por el valor civil de uno de los columnistas más influyentes de la entidad, Armando Ortiz.
Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo