*Muere Zenyazen:*
*Credibilidad institucional en terapia intensiva*
La lamentable, drástica y dramática salida de Zenyazen Escobar del tablero político, sin duda tiene repercusiones al interior de las fuerzas del poder en Veracruz y en la opinión pública.
Pero más allá de la forma en que perdió la vida, es ese sabor ante lo incierto por los hechos y *la forma en que la autoridad ha administrado la información, lo que está contribuyendo a que la incertidumbre se convierta en un problema político.*
Zenyazen Roberto Escobar García fue localizado sin vida el viernes 4 de septiembre, dentro de su vehículo, en la zona de La Gloria, municipio de Puente Nacional. Era diputado federal de Morena por el distrito 16, con cabecera en Córdoba, y antes había sido dirigente magisterial, diputado local y secretario de Educación durante el gobierno de Cuitláhuac García. El Sistema de Información Legislativa lo mantenía como diputado activo apenas tres días antes de su muerte.
Esos son los hechos y lo demás entra en el territorio de los cuestionamientos, todos sabemos que, en política, cuando las preguntas son muchas y las respuestas oficiales son pocas, alguien termina ocupando el espacio vacío, en ocasiones lo ocupa la oposición, en otras las redes a veces los rumores, pero en este caso, lo ocupa la propia autoridad con declaraciones prematuras que después tiene que matizar peligrosamente.
*La prudencia que llega demasiado pronto puede tener muchas lecturas…* horas después del hallazgo, el secretario de Gobierno, Ricardo Ahued, afirmó que no se trataba de un atentado porque el automóvil no presentaba signos de una agresión externa y señaló que el hecho había ocurrido “interno” y al mismo tiempo, evitó pronunciarse sobre si se trataba de homicidio o suicidio y pidió esperar las investigaciones.
Lo paradójico de esto, es que *la autoridad fue cautelosa para explicar la causa, pero bastante categórica para descartar una de las hipótesis,* una cosa es decir “No tenemos elementos para afirmar que fue un atentado” y otra “No fue un atentado.” La primera debiera ser la prudencia ministerial pero la segunda es una conclusión, esto cuando la escena apenas estaba siendo procesada. Esa conclusión resultaba, cuando menos, políticamente inconveniente.
No porque necesariamente fuera falsa. sino porque *todavía no estaba demostrada.*
La propia información posterior confirmó que la FGR asumiría la investigación y que la Fiscalía estatal colaboraría. La gobernadora Rocío Nahle informó posteriormente que la necropsia concluyó durante la madrugada, pero que los resultados correspondían a la autoridad investigadora.
Es decir: mientras la sociedad comenzaba a discutir si había sido asesinato, suicidio o alguna otra circunstancia, la investigación científica todavía estaba en proceso… mientras tanto, la política ya había empezado a producir su propia verdad.
*El problema no es solamente lo que se dice. Es lo que la gente ya no cree,* la discusión pública sobre Zenyazen no se ha desarrollado únicamente alrededor de la evidencia, se ha desarrollado alrededor de la *credibilidad de quienes proporcionan la información.*
Hay que tener presente que cuando una sociedad confía en sus instituciones, una declaración oficial funciona como punto de partida, pero cuando esa confianza está deteriorada, la declaración oficial se convierte apenas en *una versión más.*
En redes circulan fotografías, versiones contradictorias, hipótesis de homicidio, insinuaciones de suicidio y todo tipo de interpretaciones alrededor de la escena. Los medios, a su vez, han utilizado indistintamente términos como “asesinato”, “muerte”, “disparo” o “hallazgo”, mientras las autoridades mantienen abierta la investigación.
El resultado es perverso: *la autoridad pide esperar; pero con su primer abordaje, no consigue que la sociedad espere.*
La razón no está solamente en la impaciencia social, también lo está en la desconfianza, producto de antecedentes que la falta de expertiz o mal manejo de la comunicación han venido generando las personas a cargo de las instituciones y organismos de gobierno durante años…
Escobar era un personaje con historia propia dentro de la Cuarta Transformación veracruzana- No llegó a la política desde una oficina partidista, lo hizo desde el magisterio siendo parte del movimiento magisterial opositor, diputado local, secretario de Educación y posteriormente diputado federal.
Su ascenso estuvo estrechamente relacionado con el grupo político que acompañó al gris e inoperante Cuitláhuac García.
El Distrito 16 de Córdoba tiene suplente, es el docente Ángel Etiem Jiménez Castañeda; fue regidor en Córdoba y ocupó responsabilidades en la estructura educativa estatal.
*El grupo que acompañaba a Zenyazen tendrá ahora que reorganizarse alrededor de alguien más,* porque Zenyazen no solamente representaba un distrito, representaba relaciones, lealtades, interlocuciones. Representaba una parte del tejido político de la zona Córdoba-Orizaba y del sector magisterial que durante años le dio sustento, su ausencia obliga a redistribuir esas piezas e inevitablemente se generarán movimientos.
El sábado ocurrió una escena políticamente significativa: Rocío Nahle y Cuitláhuac García coincidieron en la funeraria donde fueron velados los restos de Escobar, esto no es un dato menor ya que la relación política entre ambos ha tenido distancia pública desde que terminó el gobierno anterior. El funeral produjo, por la circunstancia excepcional, un reencuentro que difícilmente puede interpretarse También apareció Ricardo Monreal, coordinador de Morena en San Lázaro… pidió no utilizar la muerte para “especular” ni para “lastimar” a las autoridades locales y expresó su confianza en la gobernadora.
Esta frase le traiciona, porque cuando un dirigente nacional pide que una tragedia no sea utilizada políticamente, está reconociendo, aunque sea indirectamente, que *el caso ya tiene una dimensión política suficientemente grande como para ser utilizado políticamente,* no hace falta acusar a nadie, la realidad ya lo hizo.
Por otro lado, la gobernadora ha optado por una posición más prudente: esperar a la Fiscalía General de la República, lo cual, es institucionalmente correcto, sin embargo, llega después de que desde el Gobierno estatal ya se había establecido públicamente una primera narrativa: no fue un atentado, habría sido un hecho interno.
Ahora Nahle sostiene que existen varias líneas de investigación y que corresponde a la FGR informar.
La contradicción no necesariamente es jurídica, pero sí lo es comunicacional generando una pregunta inevitable:
*¿Cuántas líneas están realmente abiertas y cuáles son?*
Si todas están abiertas, también tendría que estar abierta la posibilidad de que la primera lectura oficial haya sido equivocada y entonces, *una hipótesis temprana terminara convirtiéndose en una verdad oficial por simple inercia.*
Encima de todo ello, el mismo día en que fue encontrado muerto Zenyazen, dos agentes federales murieron en un ataque armado mientras investigaban un secuestro en Omealca, en la zona central de Veracruz. El episodio provocó un despliegue federal y puso nuevamente en primer plano las condiciones de seguridad del estado.
Ojo, no estoy estableciendo ninguna relación entre ambos acontecimientos, sería irresponsable hacerlo sin evidencia, pero sí resulta imposible ignorar el contexto, el cual nos dice que cualquier muerte violenta de un personaje político será recibida por la sociedad con la idea inmediata de que *las cosas no están bien y algo está pasando en Veracruz.*
Por eso la investigación de Zenyazen no puede limitarse a determinar el calibre del arma y la trayectoria del proyectil, tiene una dimensión institucional.
Así como debe establecer qué ocurrió, también debe establecer *por qué ocurrió* y sobre todo, si alguien más participó.
Si mañana la FGR concluyera que no hubo homicidio y que la muerte obedeció a otra circunstancia, el daño político ya está hecho.
Porque la discusión dejaría de ser sobre Zenyazen y aterrizaría sobre la confianza en las instituciones la cual no se recupera con comunicados.
Esta ase forja con evidencia, cronología, peritajes, balística, videos, reconstrucción seria de las últimas horas.
Con una explicación que responda las preguntas difíciles y no solamente las convenientes.
*La ausencia en vida de Zenyazen movió el tablero,* no sabemos quién tendrá finalmente la representación política que él ejercía en el terreno, sabemos quién aparece registrado como su suplente, sabemos que Morena perdió a un legislador, que un grupo político perdió a uno de sus operadores, que el Distrito 16 tendrá que reorganizarse y que la relación entre las distintas corrientes morenistas de Veracruz tendrá que reacomodarse.
Pero también sabemos que *la muerte de Zenyazen Escobar abrió una grieta de incertidumbre que ninguna conferencia de prensa puede cerrar por sí sola.*
Lo que no puede suceder es que la política determine primero la conclusión y después busque los argumentos para sostenerla.
Veracruz merece algo que últimamente parece cada vez más escaso, *una autoridad que no solamente informe, sino que consiga ser creída.*
En una sociedad donde la confianza institucional está bajo sospecha, pedir que la gente simplemente “espere” no es suficiente
La verdad necesita pruebas y la autoridad necesita recuperar credibilidad, si el poder pierde la confianza de la gente, *hasta una verdad comprobada tiene que rogar para que le crean.*
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* Académico, Analista Político y Consultor Media Training



